Receta infalible del pesto genovés para acompañar tus pastas y otros platos
Todo lo que tenés que saber para cocinar esta auténtica salsa de pesto de albahaca, una tradición de la gastronomía italiana. Tomá nota de estos consejos para hacerla de manera sencilla y enriquecer tus platos y entradas.
El pesto genovés es una salsa muy especial que debería estar guardada en las alacenas de todas las cocinas, lista para ser utilizada en numerosas variedades de entradas o platos. Aunque hoy por hoy se puede conseguir en su versión industrial en algunos almacenes o supermercados, no hay nada mejor que el sabor de esta auténtica receta italiana en su formato tradicional y casero.
Existen varias versiones del pesto italiano. Si alguna vez viajas al país europeo y recorrés sus distintos pueblos de una punta a la otra, encontrarás que cada lugar la cocina de un modo diferente. No obstante, la receta “posta” es la que más de popularizó en todo el mundo, porque es rica y sencilla de hacer.
La palabra pesto viene del genovés “pestare”, que quiere decir “machacar” o “moler”, precisamente por el mortero, el elemento de cocina donde tradicionalmente se hacía esta salsa desde hace muchos años.
Los ingredientes básicos del pesto genovés son un poco difíciles de conseguir en Argentina, por su costo o por su accesibilidad, pero son: queso pecorino rallado y piñones. En esta nota, no obstante, vamos a compartir la verdadera receta y una versión alternativa pero igual de rica y satisfactoria.
Salsa pesto genovés tradicional: recetaIngredientes:
- 50 gr. de albahaca fresca
- 125 ml. de aceite de oliva virgen extra
- 7 cucharadas de parmesano rallado
- 3 cucharadas de queso pecorino rallado
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de piñones
- Un poco de sal
Procedimiento:
Consejos:
- Otra forma de cocinar el pesto genovés en Argentina es reemplazar los piñones por nueces y el queso parmesano o el pecorino por reggianito u otro de tu preferencia.
- También se puede implementar el uso de la procesadora, pero cuidado: hay que tener pecaución de hacerlo en intervalos cortos para que el calor de la cuchilla no caliente la albahaca. También hay que controlar no pasarnos, para que quede con la textura que nos gusta.

