El comienzo de Semana Santa marca también el inicio de la prohibición de comer carne. Esta costumbre de Pascuas tiene un origen religioso, y en Argentina muchos la respetan. Pero, ¿cuál es el origen de la tradición?

Para la comunidad cristiana la semana religiosa empezó el pasado 10 de abril con el Domingo de Ramos, día que señala la entrada de Cristo en Jerusalén, y finalizará el próximo 17 de abril con el Domingo de Resurrección o Domingo de Pascuas.

Esta festividad abarca una serie de rituales que los fieles – y los no tanto- acatan. En el rubro alimentario existen tradiciones como la rosca de Pascuas y los huevos de chocolate, sin embargo, la más importante para la Iglesia y que sí tiene raíces religiosas es la suspensión de las carnes rojas en el menú.

Esta costumbre nació por lo que refleja la Biblia. Durante la Semana Santa, los cristianos no tienen motivos de celebración, sino todo lo contrario. Estos días sirven para conectarse con el dolor que Cristo padeció al ser crucificado.

Si bien son ocho días los que conforman la Semana Santa, la prohibición de carnes se extiende a lo largo de solo dos de ellos: el Jueves y Viernes Santo. Durante estas 48 horas los fieles no deben consumir ningún tipo de carne roja, una acción que simboliza el duelo que inicia pasado el miércoles, después de la traición de Judas a Jesús, cuando este último es entregado a las autoridades romanas tras la Última Cena.

Yo tenía gran deseo de comer esta pascua con vosotros antes de padecer. Porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios, porque uno de vosotros me traicionará”, fueron las palabras de Cristo durante la última cena que tuvo con sus apóstoles.

Recién el Domingo Santo se puede volver a comer carne, ya que es un día festivo: la resurrección de Jesucristo.

El Domingo Santo es un día de festín para los cristianos.

En 1966 la Iglesia comenzó a modificar la prohibición de dejar la carne durante estos días. El Papa Pablo VI manifestó que había otras maneras de poner en práctica la penitencia y el ayuno que hizo Jesús.

De este modo, el 19 de marzo de 1986 la Conferencia Episcopal Argentina promulgó: “se retiene la práctica penitencial tradicional de los viernes del año consistente en la abstinencia de carnes; pero puede ser sustituida, según libre voluntad de los fieles, por cualquiera de las siguientes prácticas: abstinencia de bebidas alcohólicas, o una obra de piedad, o una obra de misericordia”.

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