EXQUISITO

Receta de "Malakoffs": las bombas de queso suizas, cremosas por dentro y crujientes por fuera, que se preparan en minutos

Los malakoffs son bocaditos fritos de queso fundente por dentro y crocantes por fuera, ideales para resolver una picada o entrada sin complicaciones y con ingredientes simples.

Originarios de la región de Vaud, en Suiza, los malakoffs se ganaron un lugar especial en la gastronomía europea por su combinación irresistible de queso bien cremoso y una capa exterior dorada y crujiente. Son pequeñas bombas de sabor que suelen servirse como entrada o para compartir, y que sorprenden por lo rápido que se preparan y lo fácil que es replicarlos en casa.

Con pocos ingredientes y sin técnicas complicadas, esta receta permite lograr un bocado intenso, reconfortante y perfecto para cualquier ocasión, desde una picada improvisada hasta una reunión más especial. Ideales para los amantes del queso, los malakoffs demuestran que no hace falta mucho para crear algo simple y delicioso.

Receta de malakoffs, las bombas de queso de Suiza que conquistan paladares en el mundo

Receta de "Malakoffs": las bombas de queso suizas, cremosas por dentro y crujientes por fuera, que se preparan en minutos

Tradicionalmente, se sirven recién hechos, cuando el queso todavía está fundente y el exterior bien crocante, y suelen acompañarse con algo fresco que equilibre su intensidad. En Suiza son habituales en bares y reuniones informales, donde se comparten al centro y se comen con la mano, casi como una picada caliente.

Ingredientes:

  • 250 gramos de queso gruyere (o emmental, bien firme)
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de harina
  • 1 diente de ajo pequeño (opcional)
  • Pimienta a gusto
  • Nuez moscada (opcional)
  • Pan rallado, cantidad necesaria
  • Aceite para freír


Preparación:

  • -Rallá el queso con rallador grueso y colocalo en un bowl. Sumá el huevo, la harina, pimienta y, si te gusta, una pizca de nuez moscada. Si querés un toque más intenso, frotá el recipiente con el diente de ajo o agregalo bien picado. Mezclá todo hasta lograr una pasta espesa y manejable.

  • -Con las manos ligeramente húmedas, formá bolitas del tamaño de una nuez grande. Pasalas por pan rallado presionando suavemente para que queden bien cubiertas y no se abran al freír. Llevá las bolitas a la heladera durante al menos 15 minutos: este paso es clave para que mantengan la forma.

  • -Calentá abundante aceite en una olla o sartén profunda, a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, freí los malakoffs de a pocos, girándolos para que se doren de manera pareja. En pocos minutos van a inflarse levemente y tomar un color dorado intenso.

-Retiralos y dejalos escurrir sobre papel absorbente. Servilos bien calientes, cuando el interior todavía está cremoso y el exterior crujiente. Se pueden acompañar con una ensalada fresca, hojas verdes o simplemente solos, porque ya son protagonistas absolutos.

Esta nota habla de: