Una situación por demás inusual contó un usuario de Tik Tok que hizo estallar de risa a la comunidad virtual y rápidamente se viralizó. El internauta contó cómo un hombre zafó de que su novia lo “pesque” en una infidelidad gracias a la complicidad de un grupo de desconocidos.

Muchas son las tácticas a las que hombres y mujeres recurren para romper las reglas de la monogamia: cenas con amigos, retrasos en el tránsito, alguna dolencia física, o la clásica reunión de trabajo.

La creatividad es infinita cuando se trata de mantener una relación estable pero dándose ciertos gustos que hay que manejar con mucha sutileza. Si bien ahora los vínculos están tendiendo a flexibilizarse y muchas parejas están abriéndose a experimentar otras formas de relacionarse, lo cierto es que todo depende de los códigos y acuerdos que cada pareja establezca, aunque todavía la monogamia siga siendo el sistema que nos rige como sociedad.

 

Es en este contexto, que un usuario de Tik Tok relató de una forma muy graciosa una situación que vivió en un día común y corriente en la que se reunió en una canchita de fútbol cinco a jugar con amigos.

La anécdota, que él mismo cuenta de forma desopilante en un audio en la red social, comienza cuando él y su grupo de amigos estaban haciendo la previa del partido, “peloteando” como suele decirse hasta llegar al momento de que estén todos listos para comenzar el juego.

Es ahí cuando vieron a un sujeto “agarrado del alambrado” mirando en la dirección en la que estaban y vestido con ropa de fútbol. Claro, el equipo estaba completo de ambos lados, entonces nadie entendía qué hacía el hombre ahí mirando. Ambos equipos se preguntaron entre sí si el joven pertenecía a alguno de los bandos, pero no, era otra cosa lo que estaba sucediendo.

 

Cuando uno de ellos pasó cerca del sujeto, éste le dijo “Vení”, teniendo mucho cuidado de no hacer ningún gesto que lo delate. Y le explicó que necesitaba jugar sí o sí ese partido: “No mires para allá. Ves esa que está ahí atrás, es mi novia. Me iba a ver con una mina, le dije que me iba a ir a jugar a la pelota y me dijo ‘te acompaño’”. “Tengo que jugar”, le pidió, casi implorándole.

En ese momento, el relator no pudo aguantar la risa recordando lo sucedido: “Le dije ‘bueno dale’. Tenés que parecer como que sos amigo”, continuó, y el tipo le dijo: “Me dicen Beto” y cerró el relato: “Bueno dale, sí, entrá y nos turnamos”, aceptó, poniéndose en su lugar.

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