Murió durante 8 horas, estuvo en el infierno y lo que vio fue aterrador: "No se lo deseo ni a Hitler"
El sujeto sostuvo que falleció durante una operación tras un intento de suicidio y que, antes de resucitar, estuvo en el averno, donde vio situaciones y criaturas escalofriantes.
Un hombre aseguró que estuvo 8 horas muerto, tiempo durante el cual ingresó en el infierno y vio cosas que lo dejaron traumado para toda la vida: “No se lo deseo ni a Hitler”, remarcó.
El sujeto sostuvo que falleció en medio de una operación tras un intento de suicidio y que, antes de resucitar, estuvo en el mismísimo averno, donde vio situaciones y criaturas escalofriantes.
Murió, fue al infierno y resucitó: ¿Qué vio?El protagonista de esta curiosa y aterradora historia es Steve Kang, un hombre que pasó de sufrir el “infierno” de las drogas a padecer las inclemencias del infierno "real".
En su juventud, consumía metanfetamina, éxtasis y una bebida que bautizó como “el cuenco de la muerte”, y en su peor momento, según afirmó, un demonio lo impulsó a intentar quitarse la vida.
Steve contó que falleció mientras era intervenido y que ingresó en el infierno: “Es un lugar al que no quieres ir. Siento que ni siquiera quiero que Hitler vaya allí. No lo deseo ni para mis peores enemigos”.
En diálogo con el Daily Mail, realizó una espeluznante descripción: “No era un lugar agradable, no había luz. No había plantas. No recuerdo haber visto ni un gramo de hierba. Era solo un suelo rocoso”.
Además, Steve recordó que había docenas de otras “almas torturadas” y que, al mirar hacia abajo, vio cómo una pesada cadena lo sujetaba por el abdomen.
También señaló que vio figuras gigantescas encapuchadas, “seres de tres, cuatro o cinco pisos de altura” que controlaban el macabro escenario: "Estaban a cargo de este lugar", aseguró.
“Me merecía estar allí porque era una mala persona”"Hay tanto dolor que no puedes preguntarle a la persona que tienes enfrente: '¿Cómo estás? ¿Cómo te llamas?'", subrayó también en una entrevista con el podcaster Vlad Savchuk.
Si bien fue criado como budista y no creía en el infierno, esta experiencia cercana a la muerte le hizo cambiar no solo su pensamiento, sino también su religión.
"Fue una agonía. Por primera vez supe que era un pecador, que merecía estar allí porque era una mala persona", agregó Steve, quien señaló que si bien estuvo 8 horas sin vida le “parecieron 15 o 20 minutos” de tormento.
El hombre reconoció que llegó a pensar que nunca saldría de ese lugar tenebroso, pero cuando parecía que su destino estaba echado, ocurrió un milagro.
Su madre reunió al único amigo cristiano de Steve (también dealer del muchacho) y, junto con otras personas de la iglesia conformó "un equipo de oración" para rezar por su hijo.
Ya sea por intervención divina o por el trabajo de los cirujanos, el hombre resucitó. “Sentí que Jesús me llamó a volver a la vida”, recordó el hombre, quien ahora predica el cristianismo como pastor en la Iglesia Comunitaria del Evangelio de Los Ángeles.

