Un test de alcoholemia realizado en un operativo de prevención de tránsito, en la provincia de San Juan, rompió todos los récords establecidos.

O mejor dicho, el que se rompió y no pudo marcar el registro fue el alcoholímetro: la borrachera que tenía el conductor era tan grande que el límite del aparato para detectar el grado de alcohol en sangre fue superado con holgura.

El insólito episodio ocurrió durante el fin de semana largo en la localidad de Zonda, una villa turística ubicada pocos kilómetros al oeste de la capital provincial. Según informó el Diario de Cuyo, un retén ubicado sobre la ruta 12 detuvo a un Ford Escort que venía zigzagueando y realizando maniobras poco habituales. Los inspectores municipales pidieron al conductor la documentación y al sentir su aliento y su reacción, resolvieron de inmediato practicar el test de alcoholemia.

La sospecha era que el hombre había superado los 0,50 gramos de alcohol en sangre permitidos por la legislación. Y vaya si los había sobrepasado: el visor del aparato indicó que el valor estaba por encima de los 3,00 gramos, el límite de medición del instrumental utilizado por las autoridades.

El hombre, de 32 años, tampoco tenía la documentación en regla. Por eso se le labró un acta de infracción por manejar en estado de ebriedad, falta de licencia, falta de cédula de identificación de vehículo, falta de seguro y revisión técnica obligatoria. El vehículo fue secuestrado y el caso fue girado al Juzgado de Paz de Zonda para que determine la sanción al conductor.