En un estado de preinfarto, la noche anterior a su trágica muerte, Leo Mattioli había realizado tres recitales seguidos en ciudades distintas. Aunque sabía que su corazón no daba para más, el cumbiero aseguraba que su Smejor remedio era cantar en el escenario frente a su público.

A casi 11 años de su prematuro deceso, el ídolo santafesino es recordado con un inconmensurable cariño entre la gente por su gran carisma y el enorme legado que dejó en la música tropical. Al día de hoy, sus canciones siguen acompañando a sus fieles seguidores y permanecen en cada baile nacional.

Mirá el informe de SLas nuevas tragedias de los famosos.

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