Vecinos de San Isidro siguen aislados por la crisis del transporte: denuncian que el Municipio no da respuestas
La parálisis de las líneas 333, 407, 437, 700 y 707 afecta a miles de usuarios que denuncian falta de respuestas oficiales. En medio de un conflicto salarial que dejó a 2.000 familias sin cobrar durante dos meses, los vecinos caminan kilómetros para movilizarse ante la inacción municipal.
La crisis del transporte en San Isidro cumplió 18 días de parálisis total y afecta a miles de usuarios de las líneas 333, 407, 437, 700 y 707. Según un informe de Crónica TV, la falta de servicio desde el 20 de abril dejó a barrios enteros en una situación de aislamiento, sin respuestas concretas por parte de la gestión municipal para restablecer los recorridos esenciales.
En una recorrida de nuestro canal por la zona norte, los vecinos denunciaron que deben caminar más de 20 cuadras para acceder a una alternativa de traslado. El impacto es crítico en los sectores más vulnerables, donde familias aseguran que no pueden costear aplicaciones de transporte y han tenido que dejar de enviar a sus hijos al colegio por la falta de colectivos.
La situación de los trabajadores es desesperante. Según relataron los delegados a Crónica TV los choferes y técnicos llevan dos meses sin cobrar sus haberes. El último pago recibido fue de apenas 350.000 pesos, cifra que no cubre ni el 50% de los salarios básicos, afectando la economía de 2.000 familias que dependen de la empresa.
Desde el sector gremial apuntaron contra la inacción del intendente Ramón Lanús. Si bien hubo reuniones con la funcionaria Manuela López Menéndez, los trabajadores denuncian que no hay garantías firmadas para el traspaso a nuevas empresas. El principal reclamo es que el Municipio de San Isidro asegure el reconocimiento de la antigüedad laboral ante una eventual nueva concesión.
El jefe comunal se manifestó a través de un video calificando la gestión de la empresa como "malísima", pero los empleados cuestionaron este enfoque. "Más allá de que la empresa sea privada, el municipio debe garantizar el servicio público y el bienestar de los vecinos que hoy no tienen cómo moverse", señalaron durante la protesta frente a las cámaras de Crónica.
La crisis técnica también quedó expuesta en el informe. La firma sufrió el decomiso de 43 unidades nuevas por deudas impagas, lo que obligó a operar con coches antiguos y sin repuestos básicos durante el último año. El personal de taller y gomería advirtió que el vaciamiento de la empresa se produjo ante la mirada de las autoridades locales sin que hubiera una intervención a tiempo.
A la fecha, el conflicto sigue trabado y no hay un cronograma de normalización del servicio. Mientras se aguardan nuevas mesas de diálogo, la comunidad de San Isidro continúa pagando las consecuencias de una disputa que combina desmanejos empresariales y una respuesta institucional que los vecinos califican como insuficiente para la magnitud de la emergencia.

