Tarifazo en el transporte: Crónica salió a la calle y escuchó la bronca de los pasajeros
Historias de salarios de miseria, viajes de 4 horas y la lucha diaria para no caer en la indigencia.
El termómetro social en la terminal de Constitución está al rojo vivo. Crónica TV salió a la calle para escuchar a quienes día a día ponen el cuerpo para ir a trabajar, y el panorama es desolador. Con la confirmación de que el boleto de tren sufrirá incrementos mensuales que sumarán un 90% para septiembre, el bolsillo de la clase trabajadora dice "basta".
Viajar, un lujo de 7.000 pesos por día
Para muchos, el transporte ya representa una parte sustancial de sus ingresos. Un trabajador que viaja desde Guernica hasta Palermo relató que gasta aproximadamente 6.000 pesos diarios combinando colectivo y tren. "A veces se labura para sobrevivir más que nada", confesó con resignación ante las cámaras mientras se dirigía a una obra en construcción.
Otro testimonio impactante fue el de una mujer que realiza tareas de limpieza y cuidado de niños. Con un sueldo de apenas 250.000 pesos mensuales, debe enfrentar jornadas que terminan a las 11 de la noche y trabajar incluso los fines de semana para "ver si alcanza". Su reclamo fue tajante: "Dijeron que iban a luchar por los pobres y acá estamos".
El drama de los jubilados y la clase media
La crisis no perdona edades. Un jubilado presente en la estación detalló que, incluso con el descuento de la tarjeta SUBE, gasta cerca de 3.000 pesos por día solo en transporte. En el piso de Crónica, los especialistas señalaron una realidad cruda: hoy, para ser considerado de clase media en la Ciudad de Buenos Aires, se necesitan ingresos superiores a los 2,4 millones de pesos, una cifra que parece inalcanzable para la mayoría.
Bronca política y la Marcha Universitaria
El informe también captó el clima de movilización por la Marcha Federal Universitaria. Estudiantes y pasajeros coincidieron en la defensa de la educación pública y los hospitales universitarios, como el Clínicas, que denuncian un desfinanciamiento crítico.
Mientras el Gobierno celebra la baja del riesgo país y cifras de inflación menores al 3%, la calle devuelve una imagen distinta: la de gente que cambió el kilo de carne por el de menudo y que siente que "la casta" no es la que está pagando el ajuste.

