CRÓNICA DEL ASCENSO

La BRUTAL CONFESIÓN de Darío Carpintero tras retirarse con Sacachispas

Darío Carpintero se retiró del fútbol profesional y recibió un merecido reconocimiento de Sacachispas.

Darío Carpintero colgó oficialmente los botines de la forma que debía ser: adentro de una cancha y con la camiseta de Sacachispas. Después de varios años sin jugar el histórico defensor y leyenda del ascenso argentino le puso punto final a su carrera profesional en el partido entre el Lila y Excursionistas, club que también lo supo tener entre sus filas. Gladiador de mil batallas, el zaguero cerró su etapa de futbolista ovacionado por toda su gente dentro del verde césped, tal y como se lo merecía.

¿Qué te pasó por la cabeza el día después de tu partido despedida?

Me sentí muy relajado, es como que me saqué una mochila de encima. Ese día llegué a mi casa como a las 8 de la noche, vivo cerca del club pero me quedé hablando con la gente, allegados compañeros, técnicos y amigos que me fueron a ver. Llegué a casa y me dormí como si fuera que hubiese jugado todo el partido. Pero igualmente tenía eso pendiente, más que nada para verla contenta a mi familia, para que ellos me vean retirarme adentro de una cancha y con la camiseta de Sacachispas.

¿Cómo fue tomar la decisión del retiro?

En su momento el último partido que había jugado fue con la camiseta de Lamadrid. Se me terminó el contrato y me fui a San Miguel. Había arreglado allá pero al tercer día me agarró Gripe A y quedé internado, que fue justo antes de la pandemia. En ese momento el presidente de Sacachispas me dijo que firme contrato, y yo después tuve que esperar 5 o 6 meses por un estudio. Pero después vino la pandemia y pasaron como 7 meses sin entrenar. Dije "el año que viene vuelvo", pero después como que se me fueron las ganas de jugar porque no veía una motivación, un objetivo individual. Tenía 38 o 39 años, y en los 23 años que jugué me tocó pelear descensos pero no descendí.

 

¿Qué representa Sacachispas para vos?

Para mí lo es todo. Sacachispas es mi casa. No mi segunda casa eh; es mi casa. Vivo ahí en frente, en los monoblocks, o sea que toda mi vida la pasé acá. Muchas veces me preguntan si me gustaría irme y yo digo siempre que no, me siento cómodo en este lugar. No me arrepiento de nada de vivir acá en el barrio y Saca es mi casa. Yo por ahí me levanto temprano y me voy al club a ver el entrenamiento, charlo con ex compañeros, con jugadores que haya enfrentado, con el técnico y nos ponemos a charlar de fútbol.

¿Qué balance haces de lo que fue tu carrera?

Positivo. Me tocó ascender dos veces en Saca y salir campeón tres veces. También salvarme de la promoción, que para mí fue como un campeonato porque la estábamos pasando mal en el club. Poder zafar de eso con el club del cual sos hincha, con el cual representas a un barrio, es mucho. Siempre jugaba pensando en que representaba a todos los que estaban en la tribuna. Ellos no podían defender la camiseta dentro de la cancha, entonces lo hacía yo. Era una mochila muy pesada porque tenía un barrio atrás. Cuando ascendimos fue ver contenta a la gente del barrio donde viví toda mi vida y eso no tiene nombre.

¿Hay alguna cuestión de la que te arrepientas?

Soy muy agradecido. Sí me quedó la duda de saber si hubiera podido llegar a Primera si me cuidaba. Quizás uno lo hace y no llega, pero todos me dicen "gordo, si te hubieras cuidado vos tranquilamente podías". Yo eso no lo sé. No tuve la suerte o a quien me golpee la cabeza para hacerme abrir los ojos. Nunca estuve en estado, te digo la verdad, porque todos dicen que no me cuidaba y es la realidad. Por ahí antes de los partidos me iba a comer fideos con manteca o un sanguchito de jamón y queso, pero ya mi vida era así.

 

¿Esa es la deuda pendiente que te quedó? El hecho de saber si podrías haber logrado más de lo que lograste...

Eso me algo que me quedó en la cabeza y es algo que te preguntas. ¿Será verdad que si me hubiera cuidado podía llegar? Y la verdad no lo sé pero tampoco voy a decir que me arrepentí de todo lo que viví. En los clubes que fui siempre me tocó jugar de titular, ser referente, capitán, y de eso también estoy agradecido. En todos los planteles me trataron bien. Siempre digo que adentro de la cancha te traten de mala leche o lo que sea, pero afuera se hable bien de vos como persona. Eso siempre lo traté de hacer. Hasta el día de hoy estoy contento por los mensajes que recibí y por los reconocimientos. Uno hace las cosas pero no pensando en lo que puede repercutir.

¿Cuál fue tu momento de mayor felicidad en el fútbol?

Cuando ascendí con Sacachispas de la C a la B porque esa vez me tocó volver después de siete años fuera del club. Me había ido a Jota Jota a préstamo y cuando volví a Saca nos salvamos de la promoción. Ahí me fui a Midland, después a Talleres, Excursionistas y al otro año ascendimos. Digo que es el de mayor felicidad por cómo se dio ese ascenso, haciendo mucha diferencia con el resto. Yo salí por todos lados, prendías la tele y hablaban de Sacachispas. Ese grupo era una familia. Después en otros clubes viví cosas buenas, pero la mayor felicidad fue esa. También jugar por Copa Argentina, lo que fue ese Excursionistas-Boca después de eliminar a Gimnasia de La Plata, fue algo que también me gustó. Pero ese ascenso de la C a la B no tiene nombre.

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