Eduardo Bengoechea, un diestro talentoso
Eduardo "Bengo" Bengoechea fue un diestro talentoso que logró ubicarse en el puesto 21 de la ATP y que después de su retiro, se ocupó de ser capitán de la Copa Davis.
Este diestro talentoso, conocido en el ambiente como “Bengo”, nació en Laboulaye, provincia de Córdoba, Argentina, el 2 de julio de 1959, cumplirá este año 64 años. Se consagró Campeón Sudamericano en Cadetes en 1975, integró el equipo que se impuso en la Copa Mitre, de Montevideo, en 1979, logró el Campeonato Bella Vista en marzo de 1979.
El 28 de septiembre de 1987 consiguió ubicarse en el puesto 21 de la ATP, la mejor posición en el tenis internacional. La mejor colocación en torneos de Grand Slam fue en al año 1981 llegando a la tercera ronda en Roland Garros. Después de su retiro, se ocupó de ser capitán de Copa Davis.
Un gran año, 1987Cuando pocos lo esperaban, 1987 fue el año de Bengo, que había brillado en el Orange Bowl en 1977. “Para conseguir lo que uno quiere hay que luchar. Y yo luché siempre”, analizó su temporada mágica. Porque, para 1987, el muchachito alto y melenudo ya era un hombre potente y con un gran juego de fondo, que se metió entre los cuatro mejores de Hamburgo, Gstaad, Florencia, Hilversum y Barcelona. “Pego el drive plano y el revés con mucho slice”, explicaba. Ante esas armas sucumbieron el francés Yannick Noah y el checo Miroslav Mecir, ambos entre los seis mejores del mundo. Y trepó hasta el 21º lugar. Se guardó un último derechazo mortal para Niza ’91 cuando bajó a Cherkasov, 16º del mundo. Integró el equipo argentino que cayó en la final de la Davis ante Estados Unidos en 1981, y tras el retiro, en 1996, fue Capitán. Bengoechea luchó siempre. Y, cuando pocos lo esperaban, su lucha se transformó en alegría.
La propuestaHacía apenas una semana que Eduardo Bengoechea disfrutaba tranquilo y con la compañía de su esposa Alejandra y de sus dos hijas unos días de vacaciones en las playas marplatenses. Hubo dirigentes de la Asociación Argentina de Tenis que le propusieron el cargo de Capitán del equipo de Copa Davis. Luego de pensar unos días, llamó y dio la confirmación al ofrecimiento. A pesar de no encontrarse en la lista de candidatos y nunca figurar entre los más firmes se quedó con el puesto.
Al regreso a Buenos Aires comenzó a diseñar la planificación junto a los dirigentes y así dar comienzo a organizar la primera escala frente al encuentro de Bahamas, por el Grupo 1 de la Zona Americana. En caso de imponerse la Argentina jugaría la reclasificación por un lugar para el Mundial.
Este cordobés de Laboulaye, defendió en varias oportunidades los colores celeste y blanco en esta importante competencia por equipos especialmente en dobles. “Me había alejado un poco del tenis a pesar de que tengo contacto con varios jugadores y algunos son amigos míos, me dediqué a trabajar con mi suegro y mi cuñado en una empresa constructora” dijo decidido a compartir los escritorios con los courts.
Responsabilidad ante todo“Estoy dispuesto a colaborar con el tenis argentino y muy feliz y orgulloso por esta designación. No me sorprendió, porque ya me habían consultado”, señaló, y agregó: “Este es un gran desafío, aún más ahora que el tenis nacional no está pasando por su mejor momento. Siempre es reconfortante ser el capitán, más allá de las situaciones. ¿Qué espero de este equipo? Mucho, porque hay jugadores jóvenes y de buen nivel. En principio daré una lista en la que seguramente estarán Javier Frana, Hernán Gumy y Luis Lobo aunque eso no garantiza que estén entre los cuatro elegidos. Muchas opciones no hay. ¿Mariano Zabaleta y Alberto Mancini? También pueden estar, pero yo mediré muchas cosas; incluso si ganamos la formación puede cambiar. Pero lo primero quiero evaluar la disponibilidad de jugadores y armar un plan que incluirá dos semanas de entrenamiento antes de enfrentar a Bahamas. Considero que la Argentina será amplia favorita por ser locales y por el polvo de ladrillo. Pero la Davis es diferente siempre hay sorpresas y por eso sería grave confiarse. Espero dar una mano para volver a primera, lugar que siempre merecimos estar. Es posible, de lo contrario no hubiese asumido. Yo nunca me doy por vencido. Hay que asumir los compromisos”, fueron sus palabras en ese momento. Argentina ganó la serie 4-1.
Como jugador, Eduardo venció en los 2 partidos de dobles que disputó.




