El campeón defensor de la Copa Argentina, River, no tuvo mayores inconvenientes para sortear a su rival en esta instancia, el humilde Atlas de General Rodríguez, equipo de la última división del fútbol argentino. No hubo paridad posible y aún jugando a media máquina, el Millo goleó 3-0.

Ya con el resultado de 2-0 hace rato en el marcador, el rigor que Atlas intentó imponer a base de patadas y pierna fuerte, se fue diluyendo y se transformó en sonrisas, admiración y pedido de camisetas en medio del juego. 

La buena onda alcanzó su punto máximo cuando ingresó Wilson Severino. El goleador histórico del elenco de Rodríguez se retiró del fútbol con esos 5 minutos que jugó ante el elenco de Marcelo Gallardo, del cual es hincha fanático.

Severino ingresó llorando y lo primero que hizo fue ir a encarar a Ponzio y le dio un abrazo de ese que cualquiera le daría a Leo. Cualquiera que sienta al Millonario como propio, claro. También escuchó como Maidana le dijo "Disfrutá, Wilson, no llores", ante las lágrimas que había en el rostro del punta, que se preparó especialmente para jugar unos minutos este partido. 

Al finalizar el partido, River y Atlas intercambiaron saludos y buena onda. Tanto que, al finalizar el encuentro, el equipo de la D fue invitado a cenar por su par de la Primera División. En las mesas del hotel se veía la mitad de jugadores de River y la otra mitad de jugadores, muchos amateur, del elenco de General Rodríguez, sentados,charlando, compartiendo empanadas y risas.

Así, sí vale la pena. Los muchachos de Atlas jamás olvidarán la noche en que compartieron la cancha y un improvisado "tercer tiempo" con colegas que, en muchos casos, son sus ídolos. Para imitar.