Por Jorge Fernández Gentile
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El argentino Lucas Matthysse se dio el gran gusto de consagrarse por fin campeón mundial regular, sin interinatos ni nada que se le parezca. Fue en la madrugada de ayer en el mítico Forum de Inglewood, en Los Ángeles, Estados Unidos, donde el noqueador chubutense necesitó de 8 asaltos para terminar con las aspiraciones del hasta entonces imbatido tailandés Tewa Kiram, al que derribó en dos oportunidades, con solamente tres golpes efectivos. Así se apoderó del cetro welter de la Asociación Mundial ( AMB), sacarse una espina de encima a los 35 años, y abrir un abanico de chances a futuro inmediato, ante grandes figuras.


Quienes hayan visto el enfrentamiento por TV o estuvieron en el Forum californiano deberían coincidir en que fue un pobrísimo espectáculo, en el que el argentino tuvo innumerables inconvenientes para superar la elevada talla y mayor alcance de brazos del asiático que, sin ser una lumbrera, se había aprendido el libreto de no presentar pelea, utilizar su jab de izquierda para tener lejos a Matthysse y mostrar muy poco y nada de su supuesta formidable pegada, que con 10 años menos qu. el argentino y el título regional asiático, lo pusieron en esta chance mundialista con inmaculados 38 triunfos.

El conteo llegaría a 10. (AFP)

Aunque era amplio favorito en la previa, por mayor jerarquía de rivales y experiencia (el tailandés por primera vez salía de su país) y estaba adelante en las puntuaciones, a Matthysse no le sobraba demasiado frente a un oponente con fama de pegador, lo que siempre constituye un riesgo, y porque no le encontraba la vuelta a acortar la distancia.

Así se fue el tailandés del estadio (gentileza de @Adeportivaok / @SergioTatta).

Sin embargo en el octavo round, cuando nada lo presagiaba y la gente comenzaba a silbar el pobre espectáculo, el argentino logró acortar distancias tras un jabeo de Kiram, y con un 1-2 perfecto al rostro lo mandó a la lona al tailandés. Este por fin probaba la "medicina" preferida de “La Máquina”, y aunque el espigado asiático consiguió reincorporarse, otra andanada de impactos de un Matthysse ahora enfocado le permitió aplicar una zurda al mentor que desplomó al rival por toda la cuenta, derrumbándose en la lona –donde estuvo varios minutos- y hasta lo mandó al hospital poco después, para confirmar que no sufriera ulteriores consecuencias.

Felicidad. Bien merecido el título de la AMB. (AFP)

Mientras tanto, Matthysse festejaba un éxito más difícil de lo esperado, pero que le permite cumplir la meta de alcanzar un cinturón regular, ya que cuando reinó tiempo atrás entre los superligeros de Consejo Mundial (CMB) había sido un interinato. Quizá mientras se abrazaba con todos, ya estaba en su mente una larga fila de potenciales oponentes, entre los que aparecen el británico Amir Khan, uno de sus cuatro vencedores y de quien clama desquite, y el interminable filipino Manny Pacquiao. Pero esa será otra historia, en la que sus promotores Oscar De La Hoya y Mario Arano tendrán mucho que ver...