CAMBIÓ TODO

Un paquete de chicles y una revolución: la historia de la primera compra con código de barras

El 26 de junio de 1974, un paquete de chicles se convirtió en el primer producto escaneado con código de barras en un supermercado. Aquel hecho marcó el inicio de una tecnología que transformó para siempre el comercio y que hoy está presente en millones de productos alrededor del mundo.

Hoy resulta imposible imaginar una compra sin ellos. Están en alimentos, medicamentos, ropa, electrodomésticos y prácticamente cualquier producto que se vende en un comercio. Sin embargo, los códigos de barras tuvieron un comienzo tan simple como inesperado: un paquete de chicles.

El 26 de junio de 1974, en un supermercado de la ciudad de Troy, en el estado de Ohio, Estados Unidos, un paquete de chicles Wrigley's Juicy Fruit se convirtió en el primer producto de la historia en ser registrado mediante un escáner de código de barras. Lo que parecía una prueba tecnológica terminó marcando el inicio de una revolución que cambiaría para siempre la forma de comprar y vender.

Hasta ese momento, los precios debían cargarse manualmente en las cajas registradoras, un sistema más lento y propenso a errores. La aparición del código de barras permitió agilizar las operaciones, mejorar el control de stock y automatizar gran parte de la gestión comercial.

El invento que nació décadas antes

Aunque el primer escaneo exitoso ocurrió en 1974, la idea era mucho más antigua. A fines de la década de 1940, los inventores Norman Joseph Woodland y Bernard Silver comenzaron a trabajar en un sistema que permitiera identificar productos automáticamente.

El 26 de junio de 1974, se escaneaba el primer producto con un código de barras, un paquete de chicles, revolucionando el comercio y la gestión de inventarios.

El 26 de junio de 1974, se escaneaba el primer producto con un código de barras, un paquete de chicles, revolucionando el comercio y la gestión de inventarios.

Inspirados en el código Morse, desarrollaron un diseño basado en líneas de distinto grosor que podía ser leído por dispositivos ópticos. La patente fue registrada en 1952, pero la tecnología de la época todavía no permitía implementarla de manera masiva.

Recién en los años setenta, con el avance de la informática y de los lectores ópticos, el sistema comenzó a ser viable para los supermercados y grandes cadenas comerciales.

Cómo una innovación cambió el comercio mundial

La adopción del código de barras fue rápida. Los comercios descubrieron que podían reducir tiempos de espera en las cajas, minimizar errores humanos y obtener información precisa sobre ventas e inventarios.

Con el paso de los años, la tecnología se expandió a prácticamente todos los sectores de la economía. Hoy se utiliza para rastrear productos, gestionar depósitos, controlar envíos y facilitar operaciones logísticas en todo el mundo.

A más de cinco décadas de aquella compra histórica en Ohio, el paquete de chicles que inauguró esta tecnología sigue siendo recordado como el símbolo de una innovación que transformó la vida cotidiana. Lo que comenzó como una simple transacción en un supermercado terminó convirtiéndose en una de las herramientas más utilizadas del planeta.