Por Roberto Di Sandro 
El Decano 70 Años 
en la Casa Rosada 

rdisandro@cronica.com.ar

Eran las diez y media de la noche de un 17 de octubre, hace 74 años, cuando un general, presidente de un gobierno de facto ordenó: “Vayan a buscar al coronel Perón”. La palabra del entonces militar Edelmiro J. Farrell, titular del Poder Ejecutivo en esos momentos candentes de la historia argentina, resonó como un impacto impresionante sobre los generales que estaban en la Casa Rosada, buscando calmar a millares de trabajadores, que cruzando puentes, ríos, montañas y todo lo que se les ponía en el camino llegaban hasta las mismas puertas de la Casa de Gobierno

. La Plaza de Mayo había sido ocupada por los trabajadores de todas las categorías. Querían al entonces coronel Juan Domingo Perón. Pedían VIVENCIA. El repaso de alguien que esa jornada, con sólo 14 años, estuvo en la Plaza de Mayo compañeros Perón les dijo a Farrell y a los generales allí reunidos que se debía llamar a elecciones. que lo liberaran de su prisión en la Isla Martín García; de su internación en el Hospital Militar y lo querían en los balcones del edificio rosado de Balcarce 50. Así fue.

El que escribe, con sus 14 años de adolescente, junto a otros cinco alumnos del Colegio Nacional Julio A. Roca, instalado en Amenábar, entre Pampa y Sucre, había llegado a un rincón de la Plaza, arriba de un camión que pudo detenerse a muchas cuadras del lugar. La imponente manifestación que inclusive posó sus pies en las fuentes para refrescarse de la espontánea caminata originadas en lugares sumamente alejados del escenario, gritaban el nombre de Perón sin parar.

Estaba estudiando el secundario pero ya me asomaba al periodismo al que ingresé al año siguiente a través de la agencia Telam. Después, en 1947 pasé a la Casa Rosada como reportero y allí permanecí hasta ahora cambiando las categorías para convertirme en un profesional del periodismo.

Vi todo. Muy pocos cronistas de aquella época quedan hoy. Se me fueron pero a muchos antes los conocí dentro de la Casa de Gobierno. Por eso cuento lo que pasó adentro. El querido Negro Pacheco, único periodista que tuteaba a Juan Perón, junto a Osvaldo Piñero, Adolfo Gallo, David Boustoabad, Juan Embrogno, Luis Clur, Sila Almonacid, Juan Rey Romo y otros que no recuerdo sus nombres estaban en el primer piso siguiendo los acontecimientos de uno de los instantes más dramáticos de la historia política nacional.

“Tráiganlo ya al coronel” Junto a los nombrados dos fotógrafos: Emilio Abras y Carmelo Di Sandro, mi padre. Ellos me contaron luego todo lo sucedido en aquel instante. Afuera, entretanto, junto a los compañeros del colegio, nos encontramos con dos figuras muy altas. Desconocidas para todos, con las cuales años más tarde me abracé con fruición y cariño.

A quién traté y sigo tratando es al hijo: Lorenzo Pepe. Qué peronista y qué claridad para expresarse. Escribo con nombres esta nota porque la viví en carne propia y luego se siguieron prolongando hechos de la Casa Rosada hasta hoy, pasando inclusive por un bombardeo en 1955 donde las fuerzas armadas, más visible la marina, quisieron matar a Peron y sin embargo dieron muerte a unas trescientas personas.

Pero volviendo al tema del inicio del 17 de Octubre hace 74 años, el periodista Juan Embrongno, del desaparecido diario “El Avisador Mercantil”, levantó la voz ante el General Farrell para decirle: “Presidente, vaya a buscar al Coronel Perón porque nos van a derrumbar el edificio”.

El griterío afuera era infernal y otro general, de apellido Avalos, muy enfrentado a Perón, coincidió con Farrell y reiteró el pedido de ir a buscarlo. Fueron hasta el Hospital Militar donde estaba internado por un problema pulmonar. Los médicos lo revisaron y de allí lo llevaron a la Rosada. Eran casi las diez y media de la noche.

Un griterío ensordecedor se escuchó en el ámbito de la Plaza Histórica. Pusieron un gran cable para que Radio del Estado transmitiera la palabra del nuevo líder que nacía en la Argentina. Cruzaba desde el Banco Nación a la Casa Rosada. Operarios especiales instalaron el cable de un lado al otro del edificio y allí enteraron a la gente que Perón estaba ya dentro del edificio y los generales comenzaban a dialogar con él. Estalla la plaza.

En medio de una gran tensión, Perón le dijo a Farrell y a los generales allí reunidos que se debía llamar a elecciones. Dio a conocer su parecer acerca de la situación y cuáles eran sus planes para iniciar la construcción de un nuevo país revestido por la producción verdadera y con lo cual se terminaba la desocupación.

Desde el primer momento el General Perón, con programas ya previstos en el Primer Plan Quinquenal comenzó a levantar a la Nación. Se acababa la esclavitud de los trabajadores y comenzaba a confiarse en la gente para que la recuperación no sólo monetaria sino humana se consolidara en la Argentina por primera vez. “Salga y hable” le propuso Farrell, a pesar de que algunos uniformados no  querían darle tanto apoyo.

Pero los cánticos en el exterior, así como la muchedumbre daban motivo para que saliera de inmediato al balcón que luego se convirtió en el escenario de tantas celebraciones. Contaba el Negro Pacheco que Perón le pidió un vaso de agua y un momento de meditación en un costado de la oficina.

Mi padre, junto a Emilio Abras, se acercó para sacarle algunas fotos. El General no quiso y les pidió disculpas. Después salió y cuando la figura asomó en el balcón se escuchó un verdadero estruendo. Al grito de “Perón, Perón” en forma interminable siguieron los minutos siguientes.

Los obreros que se multiplicaban en la Plaza habían llegado al lugar apoyados por Eva Perón, que desde un lugar cercano llamó a diferentes sectores para anunciar la presencia de uno de los hombres que cambió a la Argentina en lo que hace a la política laboral. Comenzaba a honrarse un día que se llamó por los tiempos de los tiempos el Día de la Lealtad.

Una frase del líder impactó: “Trabajadores, únanse”. Los tiempos fueron cambiando, como también los actos de homenaje. Peron ganó las elecciones en febrero de 1946 y realizó una tarea titánica de productividad poniendo en movimiento fábricas y más fábricas y levantando obras por todos lados.

Nadie se quedó sin trabajo. El consumo comenzó a aumentar. Hago una breve tregua: esta situación se contradice con lo que hoy sufre el país a menos de quince días para los comicios, que sin duda traen la esperanza de que un gobierno popular, integrado en sus bases por la doctrina justicialista creada por el General Perón, vuelva a sentarse en el sillón de Rivadavia.

Ahora seguimos con el recuerdo. Juan Perón presidió durante nueve años todos los actos del 17 de Octubre. Hasta al gran escenario de Plaza de Mayo llegaron artistas de todo el mundo. Sumamente populares. Gina Lollobrigida, María Felix, Nicola Paone, un italiano que hizo cantar hasta Evita en aquel tema que recorrió el país y más allá de nuestras fronteras: “Ue.. paisano”.

Después la presencia de casi todos los actores argentinos: Hugo del Carril, Mariano Mores, Homero Manzi, Nelly Omar, Antonio Tormo, Luis Sandrini, Pierina Dealessi, Paquito Busto, Tita Merello y muchos más. Eran verdaderas fiestas populares. Había millones de caras felices, porque el trabajo sobraba. Además cumplió con lo que prometió.

El General Peron era un creador y Evita lo estimulaba. Tenía fijo en su mente que nadie debía ser un desocupado. Hacia allí fue su programa y muchas veces debió sufrir los cambios económicos que también golpearon al pueblo. Cuando lo derrocaron los 17 de Octubre se terminaron. Se prohibió todo lo que era peronismo.

Sin embargo clandestinamente las celebraciones se cumplían a medias, casi a escondidas. Persecuciones, violencias, muertes fueron las que sufrieron innumerables personas, muchos dirigentes gremiales y trabajadores, también políticos, y el pueblo siguió esperando el regreso del líder. Volvió dieciocho años más tarde. Retornó y fue Presidente por tercera vez.

Murió un 1° de Julio de 1974 y los actos del 17 de Octubre continuaron hasta ese momento. Después la tremenda dictadura de los militares presididos por el general  Rafael Videla eliminó todo. En 1983 volvió la democracia con Raúl Alfonsín a la cabeza y retomaron la fecha de la lealtad pero en menor dimensión.

El peronismo volvió al triunfo con  Nestor Kirchner en el 2003. Se celebró la fecha pero no con aquella pasión de otros tiempos. El 17 de Octubre será recordado por siempre ya que la lealtad del pueblo hacia su líder no terminará nunca. Será eterna, a pesar que en ciertas ocasiones quieren olvidarla en la palabra y en análisis de figuras con poco sentido de la verdadera doctrina del General, a la que sólo deben aggiornarla y todavía tiene plena vigencia porque el tres veces Presidente estaba adelantado en los tiempos. Doy fe.