Analía Barone y Claudio Waisbord, en la sede de la fundación.

Por: Florencia Bombini
@florbombini

Cuando Crónica intentó comunicarse con el presidente y fundador de la ONG Acceso Ya, Claudio Waisbord, se encontró con un contestador automático después de que sonara varias veces en la sede del barrio porteño de Monserrat

Minutos más tarde el llamado tuvo éxito y, sin diálogo introductorio necesario, el hombre de 66 años explicó por qué no pudo atender anteriormente. "Estaba en el consultorio con mi hija de ocho años y tenía que esperar que viniera la madre para que subiera al primer piso porque el lugar no es accesible y no podía dejar ir a la nena sola". Vaya paradoja. El objetivo de la entrevista tenía que ver con estos hechos cotidianos que limitan la accesibilidad de las personas con movilidad reducida.

"Eso es un ejemplo de la vida que llevamos nosotros", agregó el hombre, que pese a estar acostumbrado a estos episodios continúa con la lucha para lograr un cambio en la sociedad y que todas las personas tengan los mismos derechos.

Acceso Ya es una ONG que nació en 2001 luego de una resolución positiva de un caso de discriminación que padeció el propio Waisbord en una aerolínea.

"Hicimos una demanda con el objeto de cambiar la historia y la ganamos. La Justicia, en aquel entonces el juez Norberto Oyarbide, suprimió en el año 2004 el manual de operaciones de esa empresa, que actualmente no existe más", recordó el hombre, que hoy está en silla de ruedas producto de un disparo que recibió en un intento de asalto en 1986.

Desde aquel entonces esta organización trabaja para defender el derecho a la accesibilidad porque, según explicaron los mismos integrantes, "todos en algún momento vamos a tener movilidad reducida". Es por ello que lo que se busca es un acceso "cómodo, seguro y autónomo".

Durante este tiempo, el trabajo de la ONG ha dado sus frutos, pues hoy, de 750 escuelas de gestión pública, más de 600 son accesibles, mientras que 299 tienen accesibilidad total.

"Antes ocurría que la maestra llamaba a la mamá para que cambiara a su hijo de colegio porque el grado al que había pasado estaba en un cuarto piso", ejemplificó Waisbord. Y agregó casos cotidianos como el hecho de ir a un cine, algo natural para cualquier persona menos para aquellas que tienen movilidad reducida.

"Hay pocas salas accesibles", señaló, mientras que Analía Barone, voluntaria de esta organización y quien también se maneja en silla de ruedas, explicó que "tenemos que elegir de acuerdo con la accesibilidad y no con el gusto personal".

De esta manera, ambos coincidieron en que el subte "está muerto para nosotros", dado que "no podemos viajar según las estaciones accesibles".

En tanto, Analía señaló que hay ciertos episodios de discriminación "que generan un gran daño a la autoestima de una persona". Si bien posee varios logros en su haber, Acceso Ya considera tener mucho trabajo por delante para conseguir el desarrollo de una vida plena para las personas con movilidad reducida.