Primero en la lista de espera del Incucai, Aluén necesita urgente un corazón. Su mamá, en dialogó con Crónica, expresó lo que significa la agónica espera de un órgano para su hijo: "Sólo quiero llevármelo a casa".

El nene de 9 años nacido en Neuquén se aferra a la vida asistido por un corazón artificial que le fue anexado a principios de mayo en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. "Él no espera jugando en su casa, peleando con los hermanos; él espera en un box de dos por dos, en su cama. No volvió a ver a ninguno de sus hermanitos, amigos, abuelas, me dice que prefiere que lo duerman porque se aburre", aseguró Rayuén, su progenitora. Pero aclaró que permanece intacto al férreo apoyo de sus compañeros de escuela: "Le hicieron cartas, canciones y le envían fotos". Y agregó: "Hace más de tres meses que no ve a ningún niño de su edad, solo escucha nuestras voces, a las enfermeras, que cabe destacar su labor, lo adoran, o mejor dicho a todos los niños que hoy pasan por terapia".

Ley Justina

"Cuando Alu vio al papá de Justina en televisión me preguntó si cuando llegue su corazón nosotros íbamos a seguir con la lucha", comentó la madre. Sobre la Ley Justina, que indica que todos los mayores de edad son donantes de órganos salvo que se opongan en vida y que recientemente fue aprobada por unanimidad, explicó: "Hablé con el papá el día que se aprobó la ley. Nos encontramos de acuerdo y queremos destacar la fortaleza con la que llevaron a cabo la situación, ya que, a pesar de haber sufrido un dolor tan grande como el que pasaron, impulsaron una ley con el fin de ayudar a todas las personas que atraviesan por la necesidad de un trasplante de órganos".

Los padres de Alu están profundamente agradecidos a todas las personas que se suman a la campaña para encontrar el corazón. "Somos conscientes de que en este momento son, aproximadamente, un millón de personas que se negaron a donar sus órganos, y es una decisión que respetamos totalmente. Pero pido por favor que sólo por un segundo se pongan en mi lugar, el de una madre desesperada que daría su vida y mucho más por la de su hijo, que es la persona a la que más ama uno y siempre quiere ver bien, que atraviesa por una situación muy delicada de salud teniendo apenas 9 años. Y esta ley no sólo beneficia a él, o a mí, sino a las más de 7.600 personas que necesitan de un trasplante para continuar con su vida", comentó emocionada Rayuén.

"Me gustaría asegurar que mi hijo es el último en lista de espera, pero estaría mintiendo. Nadie está exento a la necesidad de recibir un órgano", finalizó. La familia del niño inició una campaña por las redes sociales denominada: #UnCorazónParaAluén, con el fin de intensificar la búsqueda del órgano y concientizar a la sociedad para que sea donante.