Por Francisco Martirena Auber 
@martirena74 

La caída del consumo masivo en los supermercados no encuentra un piso. Por efecto directo de la devaluación, la suba de precios y el fuerte deterioro en el poder de compra, las ventas en los hipermercados durante el mes de mayo cayó en promedio el 2,5%, contra abril pasado, sosteniendo un nivel negativo en las grandes superficies que se registra desde mediados del año pasado.

Las compras en estos grandes comercios registraron una merma explicada por varios factores, principalmente por el traslado a los precios de la devaluación del peso frente al dólar y el factor especulativo de los industriales proveedores. "Al dólar, se suman los aumentos en el transporte y los servicios que influyeron en el poder de compra, en las decisiones de las familias a la hora de distribuir el gasto mensual. Encima, los hipermercados siguen perdiendo frente a otros canales comerciales", explicaron este lunes fuentes sectoriales.

Fuentes de las grandes superficies comerciales señalaron que luego del último trimestre del 2017 que tuvo un alza frente al año anterior por el cobro de incrementos en las paritarias, vino un período de cinco meses de caídas en este año. "En los supermercados, la situación es terminal porque los proveedores nos matan con los aumentos. Además, las reformas previsional y tributaria no nos han beneficiado, en el consumo en el primer caso (impacto en jubilaciones y la asignación universal por hijo) y a nosotros mismos en el segundo, por el aumento que estamos sufriendo en Ingresos Brutos en las provincias", expresaron.

Sobre el comportamiento del consumidor, se repite la variante de los meses previos ya que "la gente compra en cantidades reducidas, aunque venga varias veces en el mes. Además, compró marcas más baratas", señalaron desde las cadenas. "Tenemos un consumidor hipersensible a los precios y ya no se puede ver una diferencia por nivel de ingresos de la familias; todos se ven obligados a revisar el gasto, definir prioridades, elección de marcas", explican en el retail.

A las primeras marcas de consumo masivo no les alcanzó con mantener su posicionamiento histórico de precios para sostener el nivel de ventas y tuvieron que hacerse más competitivas. Sólo dos sectores lograrían crecer con respecto al año pasado: bebidas -en especial aquellas con alcohol lideradas por cervezas- y alimentos secos, en un dos y en uno por ciento, respectivamente, lo cual resulta una clara muestra del empobrecimiento de la calidad en las compras. Para el resto de los rubros el resultado fue negativo.