Todo comenzó con una señora que quiso interceder en una violenta pelea entre una mujer y su propia hija. Tras gritos y empujones, la indigente empezó a agredir a la pasajera lanzando golpes de puño y patadas.

El chofer del colectivo tomó el mando de la situación ante la falta de personal de seguridad en la zona e hizo bajar a la mujer y a su hija del colectivo. No contenta con los inconvenientes ocasionados, empezó a golpear el coche con una botella.

Una mujer golpeó a su hija frente a la atónita mirada de los pasajeros. 

La policía, que se encuentra a sólo 200 metros del lugar de los hechos, tardó más de media hora en llegar y fue gracias a los pasajeros y especialmente al personal de la línea 152, que se pudo evitar una tragedia. 

No hay detenidos por este escándalo, ya que la mujer en situación de calle se dio a la fuga.