Ir a la peluquería, ese gustito difícil de resignar

INFORME ESPECIAL. En plena crisis, los hombres y mujeres prefieren abandonar otros "extras" en el consumo. Los comerciantes comerciantes se quejan de los tarifazos y aseguran que "los están matando".

Florencia Golender
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1 de 2 |El servicio que más contratan las mujer es el combo color y peinado (Hernán Nersesián-Diario Crónica).
2 de 2 |Barbas tupidas y afeitado prolijo dieron continuidad en la vista al peluquero (Hernán Nersesián-Diario Crónica).

Por Florencia Golender
@flopa01

La sagrada visita a la peluquería y a la barbería se ha convertido, aun en épocas de crisis económica y pérdida de poder adquisitivo, un gustito difícil de resignar. Los peluqueros cuentan que, aunque hoy la concurrencia es más espaciada en el tiempo, la clientela se mantiene y eso permite hacer frente a las subas de luz y agua que perjudican seriamente las cuentas de sus negocios. El gasto aproximado que destinan hombres y mujeres para los servicios clásicos es de $1.200 promedio por mes. 

El más utilizado por ellas es el combo color (cobertura de canas) y peinado (brushing) una vez cada treinta días y, según pudo relevar Crónica en diferentes establecimientos de la zona metropolitana, su precio parte de $850 y puede llegar a $2.000 en las grandes cadenas. Se considera un precio razonable por el combo: $1.000. Si se agrega la manicura o algo de depilación, se llega al gasto promedio.

En el caso de ellos, la moda por las barbas tupidas y prolijas generó cierta continuidad al visitar la peluquería o barbería. El servicio más utilizado es corte y forma de la barba, que va de $150 a $480. Un precio razonable es $250. Claro que debe realizarse una vez por semana. Si se agrega el emprolijamiento de cejas, por ejemplo, se llega al gasto promedio.
 

Fidelidad

La coquetería característica de los argentinos es una de las últimas costumbres a abandonar cuando los bolsillos aprietan, y los motivos son varios. En primer lugar, se trata de un servicio que simplifica la ardua tarea de "ponerse lindo o linda" en estos tiempos; segundo, para muchos se trata de un momento de relajación, y tercero, implica un encuentro social que los clientes valoran muchísimo: esa conexión con el lugar y esa comodidad generan una lealtad difícil de cortar.

Por eso, en plena crisis, los comercios de barrio que se dedican a la estética personal tienen una particularidad a favor: la fidelidad de sus clientes. Los negocios aseguran que responden con buenos precios.

El peluquero Diego Gabriel Cabrera, que tiene su local en el barrio porteño de Belgrano, aseguró al diario Crónica que "son tiempos difíciles para el negocio y para los clientes, pero por ahora la concurrencia se mantiene. Lo que cambió es la frecuencia. Las clientas que venían una vez por mes para retocarse las canas, hoy lo estiran y vienen cada mes y medio o dos meses", señaló.

Pero como cuesta encontrar un salón de belleza cuyos profesionales generen confianza, las peluquerías van armando una base de clientes. De ahí que estos comercios suelen mantener sus precios la mayor cantidad de tiempo posible. Saben que si los ajustan de golpe es el único motivo por el cual alguno puede tomar la drástica decisión de salir en busca de un nuevo profesional.

"Últimamente, se modificó la cantidad de gente nueva que viene al negocio. Cuando había mayor consumo, contábamos con más interesados espontáneos", agregó el peluquero, que atiende en la calle OHiggins 2081.

En el rubro masculino, Diego Peluca, director creativo de una barbería en Villa Ballester, partido de San Martín, coincidió en que "a pesar de la crisis, la gente viene. En mi caso, agregué otros atractivos al local: hay cafetería, tatuajes y hasta vendemos nuestra propia marca de ropa, para compensar. La variedad de propuestas hace que venir a la barbería se convierta en un paseo al que muchas veces acostumbran venir padres e hijos".

"Para estar prolijo con la barba es necesario venir una vez por semana y el que no usa la barba tupida viene a afeitarse y pasa un buen rato", aseguró quien maneja Salón BS.AS en la calle San Martín 4994.
 

Corte y confección

Los precios en las barberías son variados, influyen la zona y las instalaciones que ofrece el negocio. En la ciudad de Buenos Aires son generalmente 20% más caros que en el conurbano bonaerense.

El afeitado tradicional varía entre $350 y $550. El recorte de barba, entre $180 y $450. El corte de caballero puede partir de $200 y alcanzar los $580. Algunos comerciantes ofrecen combos de corte y arreglo de barba que varían entre $450 y $780. La manicura ronda los $200. Y para depilarse, los hombres optan mayormente por el tórax ($400), la espalda ($500) y cejas ($180).

En los salones de belleza, las mujeres se cortan el pelo por un precio estimado entre $300 y $650, se cubren las canas con tintura que varía de $500 a $900. El clásico lavado y peinado cuesta de $400 a $800. Y el combo más pedido, el de color y peinado, puede variar de $1.000 a $2.200. La manicura ronda los $250 a $500. Y para depilarse, optan mayormente por axilas ($140), media pierna ($270) y cavado ($300).
 

"Las tarifas de luz y agua nos están matando"

Por Gabriel Arias
garias@cronica.com.ar

Aunque hombres y mujeres no dejan de concurrir a su salón de belleza favorito, los negocios se ven cada vez más perjudicados por los aumentos de luz y agua, dos insumos esenciales para la tarea del peluquero y del barbero. Como tantos comercios de otros sectores, mantienen la cantidad de clientes, pero ya casi no alcanza para cubrir los costos fijos del local.

Crónica realizó un sondeo para conocer la opinión de peluqueros sobre el momento que atraviesan y de los clientes sobre cuánto margen de su bolsillo pueden seguir destinando a la coquetería.

"Agua y luz son los insumos básicos de nuestro negocio y nos están matando con las tarifas. Ahora viene otro aumento de luz. Es un consumo que no podemos disminuir. No se puede usar menos el secador de pelo en una peluquería. Tratamos de no volcar todo a los precios finales, lo vamos haciendo de a poco, para que nadie se espante. A veces aumentamos de a $50 los precios", explicó el peluquero Diego, que tiene local en el barrio porteño de Belgrano, sobre el impacto del incremento de los servicios.

Gonzalo, por su parte, es encargado de una barbería (ubicada sobre la avenida Directorio) y le comentó a este diario que "hace nueves meses que estamos acá y hemos notado que cada vez nos cuesta más el mes a mes". Y agregó: "No puedo decir que se ha caído del todo, porque hace tiempo que estamos en el mismo lugar, pero la realidad nos indica que cada vez nos cuesta más. Hay meses más difíciles y otros menos, la mejor época es la de aguinaldos, aunque los impuestos son demasiado altos", remarcó.

Consultado sobre el pago de los servicios, el joven profesional indicó que "arrancamos con la electricidad siendo más barata que el agua, después tuvimos dos o tres meses en los cuales todo se disparó, después bajó, fue como algo intermitente y la verdad no sé cómo se rige ni cómo se saca el cálculo, estamos desconcertados".

"El consumo -coincidió Gonzalo- prácticamente es el mismo, no se puede disminuir. Es difícil y tratamos de acomodarnos, buscamos darle la vuelta con un buen servicio y atención para que la gente siga viniendo. Hemos tenido boletas de luz de $3.500 que después pasaron a $12.000 por el mismo consumo".

"Generalmente en la primera semana llega más gente y con el paso de los días se va notando la baja", lamentó.

En el barrio de Caballito, Gustavo tiene una peluquería para mujeres, y argumentó de manera contundente que "después del 10 de cada mes ya se empiezan a ver más las tarjetas de crédito, mientras que en los primeros días del mes circula más el efectivo y la tarjeta de débito. De todas maneras, también tenemos ciertos descuentos para aquellos trabajos que se hacen en efectivo", aseguró.

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