Por Ricardo Filighera 
@Rfilighera

En tiempos de Tinder, Badoo y otros soportes de vinculación sentimental ultratecnológica, la crónica que detallamos a continuación constituye una bella historia de amor que, más allá del tiempo transcurrido, sigue conmoviendo, y cuyos principales protagonistas la vivieron como un cuento de hadas y príncipes, colmada de bellas fantasías por doquier.

Obtuvieron popularidad, la atención del periodismo y el cariño y la admiración del público. Ellos eran los integrantes de una pareja con enanismo que se conocieron en aquel recordado ciclo del conductor y periodista Roberto Galán “Yo me quiero casar, ¿y usted?”. El programa, como recordará, era emitido por la pantalla del entonces Canal 11, allá en 1972.

Los grandes protagonistas de esta historia: Teresita María Fauret (27) y Héctor Ramón Sotelo (23), quienes se convirtieron en marido y mujer luego de pasar por el Registro Civil ubicado en Bernardo de Irigoyen 1582, de la Capital Federal. El gran acontecimiento fue transmitido por la pantalla de Canal 11, cuyo dueño era Héctor Ricardo García, y contó con la cobertura especial de calle de los periodistas Emilio Ariño y Horacio Aiello.

Quienes protagonizan este emotivo relato llegaron al mencionado Registro Civil de manera por demás elegante: Teresita lucía un vistoso traje ocre con detalles de fantasía dorados y zapatos y cartera marrones, mientras que Héctor vestía un impecable traje oscuro cruzado y una corbata color lila. Ambos se mostraban coquetos, elegantes y desbordados de felicidad.

Luego de cumplimentar todos los pasos en la ceremonia civil, los novios se dirigieron a Canal 11 para participar del programa “en vivo y en directo”, oportunidad en la que fueron agasajados por un público que no dejaba de vivar un solo instante a los contrayentes.

A las 20.30 de ese 15 de junio de 1972, en tanto, Teresita y Héctor cumplieron el capítulo más saliente de sus vidas: en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe (Paraguay 3901) tuvo lugar la ceremonia religiosa con el “sí, quiero” que marcaría un antes y un después en la vida de esa pareja y que contó con dos padrinos de lujo: Roberto "El Tigre" Rimoldi Fraga y Ramona Galarza.

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Luego se llevó a cabo la gran fiesta gran en el salón Longchamps, ubicado en Canning (hoy Scalabrini Ortiz) y Santa Fe. Pero la ceremonia religiosa, transmitida en vivo y en directo por Canal 11, registró como dato estadístico extraordinario un rating de 65 puntos, mientras que nada más ni nada menos que 2.500 almas se acercaron a la Basílica para manifestarle al flamante matrimonio afecto y cariño, muestras que se repitieron durante toda la noche.

En el momento de la llegada de los novios se produjeron corridas, empujones y desmayos, equivalente a los desmanes que puede generar la concurrencia masiva a un estadio de fútbol.

La Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe es la construcción religiosa más antigua del barrio de Palermo, ya que fue edificada en 1890. Ofició de celebrante de la misa el cura Javier Soleck, de la congregación del Verbo Divino. La nota de color de la inolvidable velada fue la asistencia de unas treinta hermanas del colegio Don Orione de San Miguel y de Avellaneda, entre ellas la religiosa Matilde Damonte, quien había criado a Teresita durante su infancia.

Por otra parte, llegaron especialmente para la ceremonia dos hermanos de Sotelo, desde Formosa y Rosario: Carlos Roberto y Emilio, de 29 y 21 años, respectivamente, quienes vivieron con emoción el gran acontecimiento de Héctor.

El novio arribó a la iglesia vestido de jaquet y con corbata gris, y Teresita lo hizo con un modelo crepé, de línea monacal, ruedo ribeteado con cinta de raso blanca, tocado con tul y un pequeño bouquet de flores silvestres blancas, amarillo pálido y rosas, haciendo juego con el ramo y las cintas. La música de Mendelssohn, Wagner y Bach le puso el toque de solemnidad y encanto al ingreso, a la ceremonia de los anillos y a la salida de los novios.

El clima que se vivió, tal como consignamos, se encontraba cargado de emoción y la gente acompañaba con innumerables gestos de cariño, como si fueran familiares directos de la simpática pareja. Fue, en definitiva, una página de afectos para atesorar en nuestros corazones, con libertad, respeto, admiración y exenta de todo tipo de discriminación.

Algo para recordar

El germen del ciclo televisivo “Yo me quiero casar, ¿y usted?” tuvo su puntapié inicial en las páginas del diario Crónica, allá por 1972 y luego, de la mano de Héctor Ricardo García, fue llevado a la pantalla de Canal 11, en sociedad con otro grande de los medios de comunicación de la Argentina, Roberto Galán. Pero vayamos al nacimiento de la idea en sí.

Como dijimos antes, partió desde las entrañas de Diario Crónica, cuya redacción estaba ubicada en Riobamba al 200, donde luego funcionaron, como se sabe, el teatro Estrellas, el Canal 2 y, finalmente, Crónica TV.

El primer caso de Cupido estuvo centrado en un humilde verdulero de Quilmes, llamado Tomasito, que no lograba vincularse por sus rasgos de gran timidez. Los entonces directores del diario, Ricardo Gangeme y Alfredo Bonato, estuvieron a cargo de diagramar en las páginas de Crónica la extensión de esa producción periodística, que luego tuvo correlato en la pantalla de Canal 11.

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Para Tomasito, en tanto, se había dado cita una fila inconmensurable de candidatas que arrancaba desde Riobamba y se extendía por la calle Sarmiento. Las chicas, en cuestión dejaban su imagen para el sector de fotografía, comandado por Roberto Vacaro y Enrique Capotondo. Luego, venían la preselección y la selección final y, de esta manera, el introvertido Tomasito pudo concretar la gran ilusión de casarse.

Al poco tiempo, nuestro diario se mudó al edificio ubicado en Azopardo y Garay, dond. en la actualidad residen la edición del papel, la web, el canal y los diferentes soportes tecnológicos. Casi paralelamente, los vínculos sentimentales pasaron del papel a la pantalla chica.

"Era una pareja encantadora"

Superando algunos problemas de salud que la tienen alejada de los escenarios en los últimos tiempos, la histórica cantante del Litoral Ramona Galarza atendió la requisitoria de Crónica y recordó aquel casamiento en el que, junto con su colega Roberto Rimoldi Fraga, fueron los respectivos padrinos.

“Se trató de una noche inolvidable y la vivimos con particular entusiasmo. Tanto Roberto (Rimoldi Fraga) como yo estábamos, en ese entonces, marcados por una creciente popularidad y, debido a esta circunstancia, fuimos elegidos para representar en calidad de padrinos de la muy simpática pareja”, afirmó Ramona.

Y puntualizó: "La emoción y la expectativa que se había dado ese día iba creciendo, paulatinamente, a medida que pasaban los minutos. No bien llegaron Héctor y Teresita a la Basílica, se acercaron hasta el altar donde estábamos nosotros ubicados a la espera de ellos. El rostro de felicidad de Teresita y Héctor se notaba a distancia. Algunas lágrimas no las podían contener y daban cuenta de esa hermosa ofrenda de amor que habían sellado”.

Luego de la boda, destacó la cantante que fueron "hasta un sector privado de la iglesia", donde tuvieron "la oportunidad de brindar". "Pude departir algunos minutos con Héctor y Teresita y conocí, de manera un poco más rigurosa, a dos seres realmente adorables, portadores de una enorme sensibilidad, muy dados, y que exponían en su humanidad el gran momento que estaban viviendo. Sentí en ellos una energía muy linda, estaban superfelices y se referían a encarar juntos proyectos de vida que me impactaron”, contó.

En relación con la cantidad de público que se dio cita en las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe, dijo: “Me sorprendió desde el vamos. Salvo en el casamiento de Palito Ortega y Evangelina Salazar, o en el de Violeta Rivas con Néstor (Fabián), no había apreciado una convocatoria tan fuerte como la que se desarrolló ese día".

"La gente necesitaba manifestar una muestra de afecto incondicional hacia aquella pareja, y se acercó con fuerza. Se trató de algo espectacular, ya que los protagonistas de esta historia eran personas que no formaban parte del territorio de la farándula nacional. Pero, reitero, me dejó recuerdos muy bellos, en todo sentido”, concluyó la cantante.

En Corrientes forjaron su capital de sueños

Teresita María Fauret y Héctor Ramón Sotelo se convirtieron en dos personajes muy populares de Corrientes capital, ciudad en la que residían, y tuvieron dos hijos. La mujer murió a los 68 años el 31 de octubre de 2013. En la actualidad, Héctor continúa en la atención de un puesto de diario y revistas en la intersección de la peatonal Junín y la calle Salta, pleno centro de la ciudad de Corrientes.

Pero ¿cómo nació entre Héctor y Teresita la posibilidad de conocerse en el mítico programa de Roberto Galán? Una tarde, Galán leyó al aire la carta escrita por una monja de Tigre y mostró una foto: el documento daba cuenta sobre Teresita; oriunda de Temperley, con enanismo, laica y de 24 años. Le avisaron, entonces, a Héctor sus compañeros de balsa, con quienes a diario cruzaba el río Paraná para repartir, entre Corrientes y Resistencia, diarios y revistas.

Uno de los balseros planeó el engaño. Héctor no quería saber nada con presentarse; sin embargo, quien urdió la trampa logró sacarle una foto y, de a poco, conocer al detalle sus datos personales para mandarlos al programa.

En menos de una semana, Héctor aflojó y se subió a un colectivo que lo llevó directo hasta el hotel Savoy, en Congreso, y desde ahí, a la calle Matheu, en San Cristóbal, sede del icónico Canal 11.

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