Por Melanie Berardi
@MelBerardiOk

Navidad es sinónimo de encuentros familiares, mucha comida y regalos. Aunque en muchos hogares las cosas ya han cambiado, en otros las mujeres siguen siendo las únicas responsables de la cena navideña, como así también de comprar los regalos y de armar el arbolito. Y la pregunta cae de madura, ¿por qué es tarea sólo de las mujeres?

El libro infantil "Un papá con delantal", de la escritora y periodista argentina Magela Demarco, introduce a una historia para cuestionar el rol "naturalizado" de las mujeres en las tareas del hogar. "Debemos estar atentos y revisar como madres y padres nuestro accionar diario y ver si ese es el ejemplo que queremos darle a nuestras/os hijas/os", explicó la autora a cronica.com.ar.

El cuento infantil visibiliza una desigualdad muy presente en los hogares de América Latina: el tiempo que las mujeres dedican a las tareas y cuidados domésticos no remunerados duplica el de los hombres en la mayor parte de los países, estimó la CEPAL (2017).

En cuanto al trabajo doméstico remunerado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que en la misma región son 18 millones de trabajadores, los cuales el 93% son mujeres y el 77% lo hace en la informalidad y por la mitad de los salarios medios establecidos en cada economía.

Sacar la basura a horario, usar un vaso y dejarlo en la bacha de la cocina para lavar y retirar los platos de la mesa luego de comer son algunas de las tareas naturalizadas para las mujeres. "Siempre sacamos tiempo que no tenemos para ocuparnos de todo: la casa, la comida, las compras, las/os hijas/os, las mascotas, los impuestos… muy injusto", reflexionó Demarco a Crónica.

"No son muchos los hombres que barren, pasan el trapo, hacen las camas, limpian los vidrios, lavan la ropa, ordenan la casa, hacen las tareas con las/os hijas/os o los llevan al médico. A lo sumo hacen una cosa o dos cosas de todas esas, pero la mayoría las seguimos haciendo las mujeres, además de trabajar", señaló. 

El tiempo que las mujeres dedican a las tareas y cuidados domésticos no remunerados duplica el de los hombres en la mayor parte de los países, estimó la CEPAL (2017).

Otra cuestión es cómo la mayoría de las madres crían a sus hijos varones y cómo a las hijas mujeres: muchas veces, mientras las nenas deben colaborar con las tareas y aprender a llevarlas a cabo, no sucede así con los nenes. Al respecto, la escritora aseguró: "Las mujeres fuimos criadas en un mundo patriarcal, androcéntrico y machista, repetimos estas conductas nada sanas para nosotras, para nuestros hijos, ni para los hombres".

Estas prácticas llevaron a Demarco a escribir "Un papá con delantal", publicado en castellano y catalán a comienzos de este año en España, a través de la editorial Bellaterra, con ilustraciones de Andrea Bianco. Cuenta la historia de una mamá que contrata a un hombre, Amador, para ayudarla con las tareas del hogar y despierta disruptivas reflexiones en los integrantes más chicos de la familia.

"Cuando suelo ir a contar el cuento y dar charlas en las escuelas, la mayoría de las madres y maestras se sienten muy identificadas con el libro. Los movimientos afirmativos de cabeza y las sonrisas cómplices se adelantan a sus palabras posteriores. De parte de los hombres no tuve hasta el momento muchas devoluciones", afirmó la escritora y soltó algunas risas al puntualizar ese detalle.

Sin grandes cambios

A pesar de los "discursos y expresiones de deseo a favor de la igualdad, la mayoría de los hombres siguen sin ocuparse de todas estas cuestiones en lo fáctico", criticó Demarco.

"Tengo 43 años y no veo grandes cambios en mi generación. Veo casos puntuales de hombres que 'se calzan el delantal' y hacen el 50% que les corresponde, pero no dejan de ser casos puntuales", señaló la autora y agregó: "Así como necesitamos tomar conciencia sobre la desigual en la distribución de los roles de género en el hogar, también necesitamos, y de forma más apremiante, tomar conciencia del estado crítico en el que está el planeta por la acción humana. Espero que esto se vaya modificando en las generaciones más jóvenes".

Y remarcó: "Nuestras/os hijas/os aprenden con el ejemplo y no con las palabras. Las/os niñas/os, sobre todo cuando son chicos, casi todo lo aprenden desde la casa. Entonces debemos estar atentos y revisar como madres y padres nuestro accionar diario y ver si ese es el ejemplo que queremos darle".