Por Florencia Bombini 
@florbombini 

Maximiliano Aranda había tomado los recaudos necesarios para regresar a su casa después de disfrutar de una noche con amigos: a la salida del boliche, en la madrugada del domingo, decidió tomar un remis para evitar pasar por un mal momento. Solamente tenía que cruzar la calle, es decir, recorrer unos metros, desde el local bailable hasta la agencia.

Pero un auto que venía a gran velocidad lo atropelló en ese corto tramo que debía caminar y  está peleando por su vida en el Hospital Mercante de José C. Paz, adonde fue trasladado de inmediato. El joven, que días atrás había cumplido 18 años, sufrió politraumatismos de cráneo y debe ser intervenido quirúrgicamente.

Sin embargo, la familia fue notificada que en ese centro de salud no se puede realizar la operación, por lo que debe ser trasladado a otro nosocomio. El pedido desesperado de su madre tiene que ver con que su hijo reciba la autorización para poder ser derivado, algo que no ocurrió hasta el momento.

Al respecto, Mabel Reynoso le explicó a este medio que "desde el hospital no nos quieren firmar el traslado y ellos no lo pueden operar" y, con un tono de desesperación, agregó que su "hijo está muy grave y se va a morir". A su vez, señaló que "continúa internado en el guardia", dado que "ni siquiera lo ubicaron en una habitación".

En tanto, la mamá del joven resaltó que si bien no cuentan con una obra social, "podemos pagar una clínica" y que "queremos ir a algún lugar donde lo reciban y lo puedan operar. Lo tienen que intervenir de manera urgente". Desde el Hospital Mercante, le advirtieron a la familia que no cuentan con los requisitos necesarios para poder realizar la cirugía, pero, señaló la mujer, "tampoco nos quieren firmar el traslado".

Salía del boliche
El hecho ocurrió el domingo a las 5.20 de la madrugada, luego de que Maximiliano saliera del local bailable para poder tomar un remis. "Estaba por cruzar la calle y un auto que venía a una rápida velocidad lo atropelló. Lo levantó por el aire y mi hijo cayó con la cabeza, por eso hay que operarlo", relató Mabel.

Según su versión, el conductor del vehículo involucrado "cambió de lugar con el acompañante", aunque posteriormente "fue demorado dos horas en la comisaría". En tanto, la mujer explicó que tanto el joven que manejaba como su compañero "estaban alcoholizados". Lo cierto es que Maxi está luchando por su vida mientras su familia pelea contra la burocracia.

"A él le falta un año para terminar el secundario, me ayuda en la panadería y también corta el pelo. Lo único que me importa es que salga adelante", destacó Mabel, quien está moviendo cielo y tierra para que su hijo sea trasladado y pueda ser operado.