Por segunda vez en Argentina, se realizó un trasplante renal cruzado entre dos pares de donante receptor. La intervención médica fue la primera en el país tras la Ley Justina, pero como la norma todavía no entró en vigencia, se requirió una resolución judicial. Los pacientes fueron dados de alta la semana pasada, con pronósticos favorables.

La odisea fue protagonizada el 31 de julio pasado por un equipo de profesionales de la Unidad Renal del Hospital Universitario Fundación Favaloro, quienes determinaron que el trasplante renal con donante vivo demostró mejores resultados que los obtenidos con donante fallecido.

Según un comunicado de la institución sanitaria que realizó la operación, "el cruce de donantes permitió la realización de dos trasplantes simultáneos compatibles (el receptor del par 1 tenía a su esposa donante con la que presentaba incompatibilidad de grupo sanguíneo ABO; el receptor del par 2 disponía de su hermana donante también con incompatibilidad ABO con él. La donante del par 1 era compatible con el receptor del par 2, y la donante del par 2 era compatible con el receptor del par 1)".

Ambos donantes recibieron el alta hospitalaria el viernes 3 de agosto, en excelente estado clínico, y los dos receptores regresaron a sus viviendas el lunes 6 de agosto, cursando una evolución post trasplante normal, recuperando función renal y sin necesidad de diálisis.

Pablo Raffaele, jefe de la Unidad Renal de la Fundación Favaloro, argumentó: "La realización del cruce permitió evitar intensos tratamientos de desensibilización para realizar los trasplantes entre los pares directos incompatibles. Estos tratamientos aumentan la inmunosupresión necesaria para realizar el trasplante, incrementando los riesgos en el receptor ligados a la inmunosupresión y los costos al sistema de salud relacionados con los tratamientos complementarios de desensibilización".

Y explicó: "El trasplante renal con donante vivo ha mostrado mejores resultados que los obtenidos con donante fallecido, tanto en las publicaciones internacionales, como los informados por el Incucai en nuestro medio. Estos resultados se mantienen aunque el donante no esté genéticamente relacionado, como lo demostró ya en 1995 el profesor de la Universidad de California Paul Terasaki".

La ley de trasplante 27.447, denominada "Justina", incluye en su artículo 23 la donación cruzada, por lo que desde su vigencia no será necesaria la intervención judicial para el trasplante cruzado entre pares registrados.

El trasplante anterior, que fue el primero en el país y tuvo características similares, se le realizó al periodista Jorge Lanata en 2015, cuando Nora Hernández le donó un riñón a Lanata, mientras la entonces pareja del conductor, Sara Stewart Brown, le entregó el suyo al hijo de Hernández.