Emanuel no lo dudó un segundo y, sin vacilar, se sometió a una compleja operación que le salvó la vida a su mamá, Liliana Klug, quien sufría de cirrosis biliar primaria y en la actualidad se recupera gracias a la valentía de su hijo de 29 años que le donó la mitad de su hígado.

La familia oriunda de Winifreda, La Pampa, afrontó la cruda noticia que Liliana tenía para darles: necesitaba un trasplante para mejorar su calidad de vida. Sin embargo, Emanuel le manifestó inmediatamente su deseo de ayudarla y le aseguró que sería su donante.

La compleja intervención se realizó en la Fundación Favaloro de Buenos Aires y estuvo a cargo del cirujano Pablo Barros Schelotto, hermano de los mellizos Guillermo y Gustavo. Madre e hijo se recuperan favorablemente y se someten a controles semanales de prevención.

Liliana comenzó su calvario en 2005, cuando empezó a sentir picazón en todo su cuerpo. Luego de una serie de análisis, fue trasladada a Santa Rosa, donde le ordenaron una biopsia del hígado. Una vez que se la realizó, los doctores supieron lo que padecía: cirrosis biliar primaria.

La mujer contó que "no se sabe el origen, no es hereditaria ni tampoco producida por el alcohol. Los especialistas me dijeron que afecta a mujeres de entre 40 y 60 años, y que de un millón se da un caso y me tocó a mí". Si bien la situación estuvo controlada unos años, en 2012 los síntomas volvieron y tuvo que casi duplicar la medicación que tomaba. Frente a este cuadro, los médicos decidieron derivarla a Buenos Aires, donde la operaron de vesícula.

Corría 2016 cuando la cirrosis se acentuó más y los medicamentos no hacían su efecto deseado. "No tenía dolores, pero el hígado estaba más grande de lo normal y muy deteriorado", agregó Liliana. El trasplante era la única solución y el 15 de noviembre del año pasado, se efectuó en dos quirófanos contiguos. En uno, a la mujer se le extrajo la totalidad de su hígado, mientras que en el otro le sacaron el lóbulo hepátizo izquierdo a su donante.

La compleja operación que duró más de 10 horas estuvo a cargo del cirujano Pablo Barros Schelotto, uno de los profesionales más reconocidos en el país. En principio, el órgano implantado no logró adaptarse al cuerpo de la receptora y tuvo que permanecer 15 días más internada. En la actualidad madre e hijo presentan una evolución favorable.

Emanuel Klug sostuvo "que cualquier hijo hubiese hecho lo mismo por su madre, hay que tener coraje y estar bien decidido para una operación riesgosa. Lo hice porque quiero ver bien a mi mamá". "Sigamos tomando conciencia sobre la importancia de expresar la voluntad de ser donantes de órganos", fue su mensaje final.

Lo suyo no fue el fútbol sino la medicina 
Lejos de las canchas y del mundo del fútbol, el hermano de los mellizos Barros Schelotto es uno de los médicos más destacados de la Fundación Favaloro y del país. El reconocido cirujano formó parte del staff profesionales de la Unidad de Trasplante Hepático del Hospital Privado de Comunidad (HPC), institución donde se realizó el primer trasplante multiorgánico de Mar del Plata.

Luego de experimentar la profesión de sus hermanos en las inferiores de Gimnasia, Pablo, el hermano mayor de los que en la actualidad dirigen Boca, terminó eligiendo la carrera de medicina al igual que su padre. Hoy transita un exitoso camino en el ámbito de la cirugía hepatobiliopancreática y trasplante hepático, siendo uno de los profesionales más reconocidos en la materia a nivel nacional.

A mediados del mes pasado, Pablo formó parte del primer trasplante combinado bipulmonar y hepático de América latina. La cirugía se concretó en un paciente de 19 años con diagnóstico de fibrosis quística, la cual se extendió por casi 12 horas y requirió de un equipo médico de 18 especialistas, conformado por 10 cirujanos, 2 anestesistas, 4 instrumentadores y 2 enfermeros.

Poco frecuente
Este tipo de intervención, en la que se implantan ambos pulmones y el hígado del mismo donante, no es muy frecuente, y en Estados Unidos sólo hay registradas 91 intervenciones de este tipo.

Polémica
Pablo fue uno de los protagonistas de la recordada foto que una empleada de la Fundación se sacó con su hermano Guillermo, donde la joven se burló e hizo una seña con tres dedos, gozando el triunfo de River, al pedir a la entidad que suspenda a la empleada. Cabe recordar que Boca obligó a la Fundación a emitir un duro comunicado en donde, además de lamentar el episodio, señalaban que tomarían las medidas correspondientes. En aquella oportunidad, las redes sociales se hicieron sentir en la polémica y la mayoría, tanto de River como de Boca, interpretaron una exageración el tono del comunicado