La niña está internada desde el 12 de agosto.

Justina Lo Cane tiene 12 años y es una de las seis menores de 18 años que está esperando un corazón a nivel nacional. Desde el 12 de agosto está internada en la Fundación Favaloro y su estado es crítico, desesperante para la familia que la acompaña día a día, con la esperanza de recibir una buena noticia.

La niña había llamado la atención de los medios de comunicación cuando decidió lanzar su propia campaña para que otras personas no pasen por su misma experiencia. De esa forma, comenzó “Multiplicate x 7”, título que hace referencia a que “cada persona que se va de este mundo tiene la posibilidad de salvarle la vida a siete personas”, explicó Ezequiel, su papá, en diálogo con este medio.

A su vez, el hombre hizo hincapié en la importancia de que las personas se registren en el Incucai y que verifiquen en su página web si están anotados como donante de órganos. “Yo me había registrado a los 18 años y en este último tiempo me di cuenta que no estaba anotado. Esto le pasa al 80 por ciento de la gente”, sostuvo.

Al año y medio de vida, Justina fue diagnosticada con una cardiopatía congénita, enfermedad con la que supo convivir sólo con controles médicos y ciertos cuidados hasta hace casi dos meses, cuando su doctora le confirmó a la familia que había llegado el momento del trasplante. “Hace dos semanas, mi hija está con una máquina ventricular que la asiste. Cada día es una posibilidad menos de seguir viviendo. Necesita un trasplante urgente”, comentó su papá, quien se mostró orgulloso de la campaña que comenzó Justina que “en lugar de pedir por su corazón, pide por todos”.