Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Una muestra de solidaridad incomensurable y digna de admirar llevaron adelante los representantes del Merendero Belén, al concederle una vivienda a una mamá que dormía en la calle con su beba, de tan sólo un mes de vida. Redoblando sus esfuerzos, y hasta sacando dinero de su propio bolsillo, la titular de la entidad benéfica y sus fieles colaboradoras pudieron abonar el alquiler de la nueva morada de la mujer, quien vuelve a vivir bajo techo tras casi un año.

Apenas tomó conocimiento que una joven madre se "alojaba" en la vereda, a pocos metros de una escuela de Llavallol, Catalina decidió emprender un nuevo desafío, el sexto en su haber, y el de quienes la acompañan en su aventura solidaria llamada Merendero Belén. La cual comenzó brindando alimento a ochenta personas y actualmente lo hace a trescientas, y en este caso se abocó a asistir a Judith.

Ella nació en Uruguay y arribó a nuestro país hace tres años por razones laborales. A los pocos meses perdió su documentación, y por si fuera poco, tiempo después la despidieron de su trabajo. A partir de entonces, emprendió un periplo, marcado por los obstáculos y el desamparo, en busca de una nueva oportunidad.

Fue así que deambuló por diferentes puntos de las provincias de Buenos Aires y de Córdoba. En ese extenso trayecto, conoció a un joven con el cual convivió en General Villegas, y fruto de la relación quedó embarazada. Sin embargo, su pareja no lo soportó y "me dejó. Me dijo que me arreglara como pueda", reveló la propia mujer a Crónica. En situación de calle afrontó Judith su maternidad, con una fuerza y una paciencia que fueron en detrimento a medida que pasaba el tiempo, y nadie se apiadaba de ella.

"Pensé en quitarme la vida y dar en adopción a la beba".

"Fue muy horrible, feísimo", reconoció la madre de una beba de tan sólo cuarenta días de vida, con quien vivió en la vía pública hasta la jornada del lunes, cuando Catalina y sus colaboradoras fueron en su rescate. Al respecto, la titular del merendero Belén detalló que "un vecino nos contó que la vio durmiendo cerca de un colegio con su bebita, expuesta al frío, y ni lo pensé. Lo primero que hice fue ver a la nena, tengo hijos, y no podía entender que viva en la calle".

Por lo tanto, inmediatamente la alojaron en una vivienda cuyo alquiler es abonado por los voluntarios del recinto benéfico, situado en la localidad bonaerense de Luis Guillón. A su vez, las mujeres solidarias se enfocaron en alimentar a la pequeña, quien lloraba sin cesar por el hambre que estaba sufriendo, a pesar de haber sido amamantada minutos antes, dado que su madre reconoció en forma escalofriante, que "mi leche no le es suficiente porque tengo poca, ya que hace días que no como".

En la mañana de este martes, luego de dormir en una cama, bajo techo, con su beba, Judith evidenciaba una sonrisa y un semblante que ya no recordaba, y expresó reconfortada que "descansé bien, la beba tiene pañales, hace tres días que le venía poniendo ropita y trapos porque no tenía pañales. Ahora quiero devolver con trabajo todo lo que me dieron, porque soy agradecida. No pensé que iba a tener esta oportunidad, estaba desesperanzada. Pensé en quitarme la vida y dar en adopción a la beba".

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