"Se genera una identidad de exclusión"

Opinión de una psicóloga sobre como afecta a las personas desde lo emocional las bajas temperaturas. 

Para llegar a entender desde lo psíquico cómo afectan esta “ola polar” y las bajas temperaturas a las personas que viven en situación de calle, hablamos con la psicóloga Jésica Anahí Vilas, especialista en el tema.

-¿Se puede explicar desde lo psicológico la sensación de vivir en la calle?
-Estar en situación de calle es estar fuera del sistema. Eso genera el pensar que hay un mundo que sucede por fuera de la persona, en el que es continuamente ignorado o expulsado. Necesitamos pertenecer y sentirnos parte para construir nuestra identidad. El estar en la calle es vivir otra realidad. Una realidad que deja una marca, que va calando profundo y generando una identidad de exclusión.
 -¿Pasar hambre deja huellas?
-Sí. Para empezar es una necesidad básica, nuestro cuerpo necesita del alimento para sobrevivir, para tener energía, para pensar. No poder comer nos lleva a entrar en una instancia de supervivencia, de desesperación, de desamparo. El pensamiento empieza a dirigirse al hecho de sobrevivir, de poder conseguir un sustento. Y la desesperación puede llevar a buscar por cualquier medio alimentarse. Sea consiguiendo dinero, sea revolviendo la basura, comiendo lo que otros dejan. Mientras eso sucede la persona va sintiéndose cada vez más excluida, va generando resentimiento. Es difícil con hambre entender que alguien pueda estar sentado en un restaurante comiendo y girar la cabeza con tal de no ver al de afuera.
-¿Cómo afecta el frío a las personas que están en situación de calle?
-Primeramente es una situación que viven cada invierno. Como comentaba antes, hay un instinto de supervivencia que lleva a buscar maneras para solucionar esa sensación. Con el frío no hay salida, no hay dónde ir, no hay qué hacer. Todo esto circula en la cabeza de una persona en situación de calle. Vive un día a la vez, duerme sin saber si mañana se va a despertar.
 -Se dice que la comida anestesia el dolor. ¿Qué pasa cuando no tenés comida y además sentís frío?
-Es difícil poder apartar el pensamiento de ahí. No comer y tener frío duele. Duele la realidad y la vida. Es un constante esperar que la situación cambie y no creerse capaz de poder modifi carla.
-¿El frío aumenta el estrés de las personas en situación de calle?
-El frío es un condimento más, que suma a su situación de exclusión. Podríamos pensar que la problemática no radica en el estrés, ya que la situación de vivir en la calle se naturaliza. El problema es la incapacidad de pensar en un futuro, el sentir el desamparo, la desprotección, el no contar con una red de contención.
 -¿Las bajas temperaturas afectan el comportamiento?
-Si. Como decía antes afecta al psiquismo, y activa un instinto de supervivencia que puede llevar a la persona a buscar de cualquier forma solucionar su necesidad.
-En estos días hemos escuchado hablar de casos lamentables de personas en situación de calle que perdieron la vida por el frío. Las personas sometidas a estas condiciones: ¿pueden caer en pozos depresivos?
-Sí. Claro que sí. No sólo por el hecho de escuchar que alguien muere en la calle, diría que ese punto ya lo saben. De hecho es parte de su día a día. Sino la imposibilidad de proyectar a futuro. Necesitamos tener sueños y proyectos para construir nuestra realidad, para querer levantarnos cada mañana. Cuando hay frío, hambre, violencia y muerte alrededor, es difícil pensar en un mañana. Y el sólo sobrevivir no alcanza como proyecto personal. Esto genera una situación en aumento que puede llevar a la depresión, o a cualquier otra patología. Generando una marca psíquica muy difícil de modificar.

En el fi nal de la nota, la psicóloga destacó la importancia de poder acercarse a las personas en situación de calle, de poder entregar un plato de comida caliente, un abrigo y charlar, para dar un primer paso y hacerlos sentir parte del sistema. Ademas destacó que se necesita atender la urgencia, estar ahí un ratito con ellos es una forma de ir tejiendo una red, donde el sistema dejó un agujero.

Jesica Anahí Vilas es  licenciada en Psicología de la UBA, coordinadora de grupos, terapeuta integral y miembro de Vida Solidaria. 

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