Música y ajedrez en "Código Libre": "El juego es parte de nuestra identidad como el mate"
Una charla donde la cultura, el arte y la estrategia se cruzan en un mismo tablero. Los detalles, en la nota.
En un nuevo episodio de Código Libre, emitido por la pantalla de El Canal de la Música (CM), Nar Yoli recibió a Alejandro Oliva, docente y coordinador del programa de ajedrez en escuelas públicas de Buenos Aires, y a Héctor Amendolara, músico y sonidista. Ambos lograron unir dos mundos aparentemente distintos —la música y el ajedrez— junto con la riqueza de los juegos originarios.
Alejandro Oliva contó cómo comenzó su relación con el ajedrez, en una anécdota tan curiosa como entrañable:
“Siempre me gustaron los juegos de mesa. Me empezó a gustar el ajedrez porque un perro que tenía me comió una torre negra, la fabriqué bastante digna y dije: ‘Estará bueno jugar ahora’. Así empecé a jugar con mi viejo.”
Aquel simple episodio marcó el inicio de un vínculo que fue creciendo con los años.
“Después, el empujón me lo dio la escuela pública porque había torneos que se realizaban. Y el destino hizo que yo terminara siendo coordinador del programa de ajedrez de escuelas públicas de Buenos Aires.”
Oliva destacó que los juegos son una expresión profunda de nuestra identidad cultural:
“Los juegos los relacioné con la cultura. Son parte de nuestra identidad, como el mate.”
Cuando la música se mezcla con las jugadasPor su parte, Héctor Amendolara reveló que su acercamiento al ajedrez fue gracias a su entorno musical.
“Empecé a jugar al ajedrez cuando era sonidista. Apenas empezó la banda hubo cambios de músicos y dije: ‘Son todos ajedrecistas’. Entre Alejandro y los demás músicos me fueron enseñando.”
El músico también habló de su extensa producción artística, con una impronta multicultural:
“Tenemos 44 discos, 8 EP y un sencillo en diferentes idiomas: catalán, vasco, guaraní, kurdo, quechua e inglés.”
Su interés por el ajedrez surgió de la curiosidad y el juego:
“De chico me lo intentaron explicar y me parecía difícil. Pero me picó el bichito de querer jugar. Hoy, con las aplicaciones en el celular, es mucho más fácil. Está bueno para disfrutar y distraerse. Nunca pensé que de grande lo iba a jugar, y hoy lo hago.”
Pensar antes de mover: una lección para la vidaOliva también reflexionó sobre lo que el ajedrez enseña a los más jóvenes:
“La mayoría de los chicos que se anotaban para jugar eran muy ansiosos. Siempre les decía que tienen que hacerse cargo de sus decisiones. Tocado, movido, es una regla. Antes de meter la mano en el tablero, te tenés que fijar qué vas a hacer.”
Música para quienes no jueganEl cruce entre la música y el ajedrez genera reacciones diversas entre quienes escuchan sus canciones:
“Lo primero que ponen es cara de cualquier cosa”, bromeó Oliva. “Tenemos que adaptar algunas canciones a diferentes países por las letras.”
Romper prejuicios: el ajedrez como diversiónSobre la percepción del ajedrez en personas mayores, Alejandro destacó que muchos aún tienen una idea equivocada:
“Hay una sorpresa. Para mucha gente es aburrido, piensan que no es para ellos o que es difícil. Pero para divertirse es un juego realmente entretenido, solo hay que meterse.”
Los pueblos originarios y su legado lúdicoAlejandro cerró con una reflexión sobre la riqueza cultural de los pueblos originarios y su manera de jugar:
“Otra de mis obsesiones siempre fue el respeto por las diversidades culturales. Me molesta cuando dicen que la historia comenzó con el descubrimiento de América. Hace 12.000 años que hay gente viviendo en este continente, cada una con sus particularidades y sus juegos de mesa. Siempre me parecieron impresionantes, y están buenísimos.”
La identidad primeroEl episodio de Código Libre mostró que tanto la música como el ajedrez son más que pasatiempos: son formas de expresión, pensamiento y encuentro. En cada jugada y en cada nota, Alejandro y Héctor reivindican la importancia del juego como parte esencial de la cultura y de lo que somos como sociedad.
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