Semana clave para la deuda argentina: ¿Qué significa caer en default?

En días decisivos para definir como continúa el futuro en términos económicos para nuestro país, comienzan a acrecentarse los rumores de una posible suspensión de pagos. Conocé los detalles en la nota.  

Por Alejandra Gallo
@alegalloinfo

La Argentina se encamina a definir si entra o no en default, nuevamente. Ya  pasó con la crisis del 2001, pero este contexto es absolutamente otro. Ahora todo el mundo está en recesión por el impacto del coronavirus en la economía mundial. De todos modos, ya haber estado en cesación de pagos en otro momento no ayuda desde la perspectiva de los acreedores externos.

Si a pesar de que el Gobierno extendió hasta el 22 de mayo el plazo para seguir negociando el acuerdo no llegara, el país entra en default técnicamente; es decir no puede pagar vencimientos porque no tiene con qué. Esto en lo que se refiere a la reestructuración de 66.300 millones de dólares emitidos en títulos bajo legislación extranjera. Aparte, está todo el capítulo de la negociación con el FMI por el crédito stand by negociado durante el anterior Gobierno por un total de 54.000 millones de dólares. 

Eso automáticamente le baja el puntaje al país en el mercado internacional a la hora de ser sujeto de crédito. Es decir, se cierran las puertas financieras para tomar préstamos en el exterior pero también les pasaría lo mismo a las empresas argentinas para quienes también sería mucho más difícil acceder a financiamiento externo. Queda claro que cuando la pandemia termine, tener o no crédito será clave para sostener el crecimiento de las empresas que queden en pie. Es decir, habría más dificultades para generar empleo en el sector privado, donde ya hay temblores y preocupaciones por el efecto que tendrá la recesión propia más el impacto del COVID-19.

 

Además, sería más difícil vender productos nacionales en el mundo porque las reglas del comercio exterior contemplan la necesidad de manejarse con crédito ya sea bancario o por parte de los mismos compradores que podrían preferir “llevar sus changuitos“ hacia otras latitudes que no estén en default. Las exportaciones son una forma de que el país genere dólares de manera genuina, es decir sin tener que pedirlos prestado.

También en lo inmediato, el default implicaría muchos vaivenes en la cotización del dólar y una brecha mayor entre la cotización oficial y la del blue que, ya de estos días comenzó a dispararse justamente por las tensiones en torno a esta negociación clave que encara el Gobierno Nacional. Para otros el default implicaría ni más ni menos, en este contexto internacional, un paso más en una negociación que continuaría. Por todas estas razones es que economistas, políticos incluido de la oposición, artistas, intelectuales, gremialistas y empresarios salieron a respaldar la posición del Gobierno que hasta ahora sólo logró que una parte minoritaria de los bonistas aceptaran la oferta del país para devolverle la plata a partir de 2023 con una quita y sin pago de intereses.

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