Este lunes se cumplen 50 años del golpe de Estado que en 1971 encabezó Idi Amin, apodado "el carnicero de Uganda", y que inauguró una dictadura de ocho años, signados por la crueldad y las excentricidades. Según cálculos oficiales durante este período fueron asesinados unos 500.000 opositores.

El 25 de enero de 1971, Amin, hasta entonces jefe de las fuerzas terrestres de su país, aprovechó un viaje al exterior del presidente Milton Obote para liderar un golpe de Estado que abrió un periodo de decisiones insólitas, persecución a extranjeros y una profunda crisis económica.

En cuestión de horas tuvo el país bajo su mando. Prometió que el orden constitucional regresaría, que sólo se trataba de una medida de excepción, que en cuanto el país estuviera estabilizado llamaría a elecciones: “Soy militar, no un político”, dijo. Pero a medida que pasaban los meses, la palabra “elecciones” fue desapareciendo y emergió el autoritarismo.

Al principio fue bien recibido por Occidente. En esos tiempos, los países europeos y Estados Unidos. Se desarrollaba la Guerra Fría y los derechos humanos no ocupaban un lugar importante en la agenda global. Lo fundamental era que ningún país emergente cayera bajo la influencia sovietica.

Además del terror, su paso por el poder quedó signado por sus excentricidades. Un día en los primeros años de la década del setenta, Amin tomó su avión y llegó de improviso a Inglaterra. El protocolo se activó rápido y esa misma noche cenó en el Palacio Real con la Reina y el Primer Ministro. La Reina en medio de la cena, con amabilidad y algo de cinismo, le dijo: Debería avisarnos con más tiempo la próxima vez, así lo recibimos como corresponde. ¿Qué lo trajo a nuestro país?. Idi Amin siguió comiendo y sin dejar de masticar respondió: “En Uganda es casi imposible conseguir buenos zapatos de talle 48”.

Con sus más de 100 kilos, sus casi dos metros de altura, sus títulos en boxeo y su humor cambiante, este dictador africano, quien falleció en 2003, a los 78 años, era un confeso admirador de Adolf Hitler y conocido por matar a sus enemigos políticos de las formas más terribles. Por ejemplo, decapitarlos. De hecho, cuando fue expulsado del poder hallaron en heladeras de la residencia presidencial varias cabezas. Incluso hay versiones que señalan que comió varios hígados de sus víctimas, siguiendo una tradición de guerreros que tenía como finalidad apropiarse del valor del muerto.

Era conocido como "El carnicero de Uganda" ya que según sus palabras, le gustaba "la carne humana porque es más blanda y salada".

"Me gusta la carne humana porque es más blanda y salada", dijo el dictador en alguna oportunidad. Desde entonces comenzo a ser más conocido como "El carnicero de Uganda".

Desde el comienzo, Amin dio muestras de su sadismo para con los prisioneros: se ejercían torturas de todo tipo, mutilaciones de órganos sexuales, castigos inhumanos y persecuciones extremas. En este marco, armó un cuerpo de 23.000 personas para su protección y fortaleció al Ejército con ayuda de Libia y Sudán. Y como parte de sus temores, expulsó del país a británicos, estadounidenses y soviéticos.

Si bien el número de víctimas de su dictadura nunca fue claro, el Tribunal de La Haya lo acusó de genocidio. A lo largo de sus años en el gobierno, lideró una campaña contras las tribus que no eran la suya, contra los paquistaníes y contra los indios.

De la pobreza a la riqueza

Enriquecido por el contrabando de oro y marfil, Idi Amin vivió entre la abundancia, tuvo 6 esposas y 30 hijos, al menos reconocidos, aunque hay publicaciones que hablan de 45. Algunas notas periodísticas de esa época insisten en destacar que se creía poosedor de una increíble potencia sexual y repiten la historia de una invitación a la Reina Isabel, a la que le sugirió que conociera "a un hombre de verdad".

La versión oficial indica que nació en una familia musulmana pobre de Koboko (noroeste de Uganda), en 1925, pero no existen registros de la época que lo confirmen. En 1946, cuando el país aún era una colonia británica, se alistó en el ejército de casualidad. 

Un día pasó cerca de un cuartel y al ver su físico imponente lo invitaron a sumarse. Tenía 21 años y ningún oficio; era un bayaye - una personas que llega del campo a la ciudad en busca de trabajo y, como no lo encuentra, vive como vagabundo por las calles- según explicó el cronista polaco Ryszard Kapuscinski, quien durante años trabajó en una biografía del dictador que nunca terminó de escribir. 

Idi Almin posando junto a sus hijos.

Ya en el poder, se autodesignó con varios títulos: "señor de todas las bestias de la tierra y peces del mar", "conquistador del Imperio británico" y "el último rey de Escocia" fueron sólo algunos de ellos. 

El cine se ocupó de Amin en más de una oportunidad. El último rey de Escocia es tal vez la pellicula más conocida, pero es el documental General Idi Amin Dada: Autoportrait, de 1974 y del francés Barbet Schroeder, donde se ve al dictador en las imágenes más curiosas: baila, canta, hace bromas, encabeza "tropas" ugandesas en una batalla ficticia contra Israel y sugiere a médicos no ir a trabajar borrachos.

A pesar de contar con su aprobación, un tiempo después, Amin encerró en un hotel a 200 franceses para obligar a Schroeder a cambiar algunas partes del film que no lo conformaron. El director debió aceptar.

Su final: derrocado y exiliado

Fue de alguna manera la debacle económica, cuando ni el Reino Unido ni la entonces Comunidad Europea mantenían su ayuda, lo que empezó a empujar su salida del poder. Aunque a eso se le debe sumar otro factor clave, su megalomanía

El odio personal que sentía por el primer mandatario de Tanzania hizo que intentara invadir ese país. Fue repelido con sencillez, pero las fuerzas de Tanzania no se limitaron a defenderse y pasaron al ataque. La ofensiva breve y casi incruenta (los tanzanos sólo perdieron un tanque en la campaña: lo que habla del estado de preparación de las fuerzas armadas ugandesas). 

Finalmente, El 11 de abril de 1979, el frente Liberación Nacional de Uganda, formado por 18 grupos de exiliados y apoyado militarmente por Tanzania, derrocó a Amin, quien de todos modos se las ingenió para no pasar en la cárcel ni un solo día de su vida.

Se exilió primero en Libia y después en Irak, hasta que finalmente se instaló en un lujoso palacio de Yeda, en Arabia Saudita, a orillas del Mar Rojo, donde gozó de servicios de atención que pudo seguir pagando.

Las veces que fue entrevistado ya lejos de Uganda, cuando le consultaban si se arrepentía de algunas de sus acciones, el hombre repetía que no tenía ningún remordimiento, "sólo nostalgia".

Murió el 16 de gosto de 2003 en Yida a los 78 años a causa de una insifuciencia renal y sin haber sido juzgado por los cientos de miles de muertes que provocó.

Idi Amin murió a los 78 años en Arabia Saudita en donde estaba exiliado. 

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