Cónclave en el Vaticano: todo preparado para la elección del nuevo papa
Si el cónclave se prolonga durante más de 30 escrutinios en un período de 10 días, el Papa podrá ser elegido por mayoría simple.
El cónclave para elegir al líder de la Iglesia, uno de los procesos más antiguos y ceremoniosos, tiene estrictas reglas que datan de hace siglos. El término "cónclave" proviene del latín "cum clave", que significa "con llave". En este caso hace referencia a la costumbre de encerrar a los cardenales para garantizar que la votación se realice sin influencias.
Desde el inicio, los implicados deben entregar sus dispositivos electrónicos, como celulares y computadoras, y se les prohíbe cualquier tipo de contacto con el mundo exterior. Además, las ventanas de las habitaciones donde los cardenales se alojan en la Domus Sanctae Marthae y en la Capilla Sixtina son selladas y el acceso a la Ciudad del Vaticano se restringe para evitar cualquier tipo de infiltración.
El proceso de elección está regido por una serie de normas establecidas en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por San Juan Pablo II en 1996. La mayoría requerida para elegir al Sumo Pontífice es de dos tercios de los votos de los presentes. En esta oportunidad están habilitados para participar 135 cardenales, de los cuales al menos dos ya avisaron que no concurrirían por temas de salud.
Si el cónclave se prolonga durante más de 30 escrutinios en un período de 10 días, el Papa podrá ser elegido por mayoría simple. Esta regla fue modificada por Benedicto XVI, quien introdujo la posibilidad de un balotaje entre los dos favoritos si el proceso llega a la 34ª votación.
Durante el encuentro, los cardenales no pueden discutir entre sí sobre sus preferencias ni hacer campaña por un candidato, ya que esto también está prohibido bajo pena de excomunión. Además, cada cardenal debe votar de forma secreta y no se puede elegir a sí mismo, aunque en ocasiones a lo largo de la historia esto ha sucedido.
El ritual de la votación es muy específico. Primero, se celebra la Missa pro eligendo Romani Pontifici, donde se pide la guía del Espíritu Santo. Luego, se realiza una procesión hacia la Capilla Sixtina, donde deben prestar un juramento solemne de votar con honestidad.
Tras cada escrutinio, los papeles se queman en una estufa y el humo que se libera desde el techo de la capilla es el que indica si se alcanzó la mayoría necesaria. Si es blanco, significa que un Papa fue elegido; si es negro, indica que la votación resultó infructuosa y que el proceso continúa.

