Podría decirse que las estafas por Internet son moneda corriente. Hemos escuchado cientos de historias de gente que fue engañada al comprar algo online.

Sin embargo, no todos los días escuchamos que alguien haya pagado miles de dólares por una casa, cuando en realidad le estaban vendiendo otra cosa. El caso de Kerville Holness sorprendió a todos, y rápidamente generó un gran revuelo. 

A través de una subasta online, el protagonista de esta historia fue engañado por unas preciosas imágenes, e incluso, hasta llegó a pensar que era un afortunado por encontrar aquella casa a tan solo 9.100 dólares.

La casa que Kerville Holness compró engañado.

Sin cuestionarse mucho el precio de la amplia propiedad, el hombre, inocentemente, creyó que el dueño solo estaba buscando deshacerse de la casa lo antes posible.

Según lo que figuraba en el listado del sitio bienes raíces Redfin, aquella propiedad, ubicada al noroeste de Spring Lake, había sido vendida por $228.000 la última vez.

Al ver estos altísimos números, Kerville creyó que se había ganado la lotería, comprándola a un poco más de 9.000 dólares. Quizás, muchos, con el diario del lunes, dirían que es sospechoso, pero en aquel momento, la emoción del hombre por poder comprar una casa propia a ese precio tapó todas las posibles dudas.

Una vez que realizó la transacción, el hombre viajó junto a su familia hasta el noroeste de Spring Lake para conocer su futuro hogar. Sin embargo, lo que comenzó siendo, quizás, uno de los momentos más importantes para ellos, terminó en una verdadera pesadilla.

Al llegar al lugar, Kerville no tardó mucho en atar cabos y descubrir que en realidad había sido estafado.

Qué fue lo que descubrió el hombre engañado

Las imágenes de la casa eran las mismas, por lo que, no se trató de una estafa de ese estilo, sino que terminó siendo algo mucho peor.

El propietario de la vivienda le había hecho creer que estaba comprando la propiedad, pero en realidad, lo que había comprado era tan solo una línea de pasto de 30 centímetros de ancho, la cual separaba los dos garages.

Esa línea de pasto fue lo que en realidad compró Kerville.

Al ser consultado por esta insólita estafa, el hombre declaró que fue "muy decepcionante" ver que solo le pertenecía aquel pedazo de cesped, y aclaró que en ningún momento había sido notificado de esto, por lo que, se trató de un engaño.

"No había una demarcación para mostrar que era solo una línea que iba hacia el dúplex, a pesar de que ellos tienen herramientas para mostrar eso", explicó indignado Kerville Holness.