Emma Morosini, oriunda de la ciudad lombarda de Castiglione delle Stiviere y autora de libros como “L’amore si fa strada” (El amor se hace calle) y “Pellegrina d’eccezione 1300 km a piedi” (Peregrina excepcional, 1.300 kilómetros a pie), ya hizo el mismo trayecto de tierras mexicanas en 1996 y en 2010, pero en mejores condiciones físicas.

Apoyada en un bastón y tirando un pequeño carrito donde lleva una Biblia, rosarios, su valija y una sombrilla, la abuela italiana fue saludada por la gente al arribar a la Basílica, informó un cable de la agencia Ansa.

Decenas de personas que la observaron en el último trayecto hacia el templo ubicado sobre la Calzada de los Misterios, al norte de la capital azteca, la animaban con aplausos y gritos.

Ella respondió con una sonrisa y lágrimas en los ojos, mientras un hombre se le aproximó para regalarle una imagen de la Virgen de Guadalupe tallada en madera.

Morosini recorrió Argentina, Brasil, Paraguay, Portugal, Francia, Italia y España para visitar emblemáticos recintos religiosos a fin de pedir por la paz en el mundo.

La mujer cumplió una nueva hazaña al arribar a la sede espiritual más importante del catolicismo mexicano, donde lo primero que hizo fue arrodillarse y rezar ante la imagen dela Virgen de Guadalupe, a quien le dijo cuatro veces “gracias”.

Mientras sostenía un pañuelo blanco en sus manos con el que se enjugaba las lágrimas de emoción, en su escaso español señaló que su misión es a favor de “la juventud” pero también para que “el mundo y México tengan paz”.

"Los jóvenes se preocupan por las drogas, el sexo. Yo pido que busquen la felicidad y el amor. Pido por ellos a diario”, afirmó.

Emma inició su más reciente hazaña el 3 de abril pasado cuando salió de Monterrey, cerca del límite con Estados Unidos, y cruzó varios estados en 40 días de peregrinaje.

Durante su azaroso itinerario se hospedó en hoteles, hospitales, iglesias y refugios.
Antes de entrar a Ciudad de México fue alojada en la Central de Bomberos de Cuautitlán, donde nació Juan Diego, el indio mexicano al que, según la tradición, se le apareció varias veces la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac.

El 27 de diciembre de diciembre de 2015, Emma partió de San Miguel de Tucumán rumbo a la localidad bonaerense de Luján, donde llegó el 19 de marzo tras recorrer 1.200 kilómetros, una proeza de la que por entonces se hizo eco la prensa argentina.