Si bien el caso de Diane Ward y Mary McLaughlin resulta sorprendente, posiblemente a muchos les resulte conocido. Resulta que estas hermanas norteamericanas fueron separadas al nacer y, al mejor estilo “Juego de Gemelas”, se reencontraron 55 años después para emocionar al mundo entero.

Ambas llegaron al mundo de la misma madre, pero la mayor de las dos fue dada en adopción al cumplir los tres años de edad. Sin embargo, por más extraño que parezca, no crecieron muy lejos una de la otra.

Fueron criadas en el estado de Michigan, donde Mary vivía con su madre, a solo unas pocas cuadras de Diane, su hermana biológica. A medida que fueron creciendo, sus respectivas familias no fueron muy abiertas acerca de su pasado.

Diane Ward y Mary McLaughlin se encontraron 55 años después y fueron furor en las redes sociales.

Años después, concretamente en 1999, Diane se mudó Uffculme (Reino Unido) tras casarse con su novio Colin. Todavía en suelo norteamericano, Mary formó una familia en Paragould (Arkansas). En este contexto, cada una de ellas hizo su vida hasta que, en el 2020, una la bomba explotó primero del lado europeo.

Diane se realizó una prueba de ADN con un kit casero y, según los resultados obtenidos, ella tenía un primo lejano. Con ganas de saber más, se contactó con el hombre y descubrió algo impactante: tenía una hermana.

Enseguida cortó el teléfono y se puso manos a la obra para dar con el paradero de esta nueva familia. Tras unos meses de investigación, se puso en contacto con la agencia que la dio en adopción, encontró a Mary en las redes sociales y se animó a mandarle un mensaje.

Tras una gran sorpresa inicial, acordaron tener una videollamada. Su esposo me escuchó del otro lado de la pantalla y señaló que éramos muy similares. Se volvió hacia ella y dijo: ‘Sí, esa es tu hermana’”, aseguró Diane.

“Cuando la vi llegar al aeropuerto donde fui a buscarla, no podía creer que ese momento fuera real. Estaba extremadamente conmocionada, pero con una seguridad total de que era mi hermana”. El momento más emocionante fue poner mis manos en su cara y darle un gran abrazo y un beso, reveló Diane, en diálogo con el Daily Mail.

“Hicimos un clic inmediato. Fue como si hubiera encontrado una puerta a mi historia. Cuando la vi, fue una sensación que nunca había sentido. Encontrarnos después de tantos años nos hizo sentir que pertenecíamos a una familia, hallamos nuestras raíces”, agregó.

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