Miles de personas se manifestaron en Barcelona para pedir la libertad de los dos líderes secesionistas encarcelados el pasado lunes, poco después de que el Jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, anunció que destituirá al gobierno catalán encabezado por Carles Puigdemont y convocará a elecciones en Cataluña. 

El presidente catalán no tenía previsto participar de la protesta, pero finalmente presidió la movilización acompañando a su vicepresidente, Oriol Junqueras, y al resto de su gobierno, a quienes se unió la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y el ex presidente Artur Mas

Tras la movilización, Puigdemont realizó una declaración institucional llamando a los catalanes a defender las instituciones tras acusar a Rajoy de querer "liquidar el autogobierno regional".

Casi medio millón de catalanes salieron a las calles. (AFP)

Además, anunció que solicitará al parlamento que fije una sesión plenaria para debatir y decidir cómo actuarán frente a las medidas del Ejecutivo central, lo que fue interpretado por lo secesionistas como una respuesta a su reclamo de que se produzca una votación para proclamar la independencia de Cataluña.
 
La protesta contó también con la participación de diputados anticapitalistas de la Candidatura de Unidad Popular (CU), socios del gobierno catalán en los planes de secesión, y de la coalición de izquierda que integra Podemos, Catalunya Sí que es Pot (Cataluña Si que se puede), que no respaldan la vía unilateral, pero rechazan la escalada del conflicto de secesión de la que responsabilizan principalmente a Rajoy por no querer negociar un referéndum pactado. 

La manifestación, que reunió a unas 450.000 personas en el céntrico Paseo de Gracia -según cifras de la Guardia Urbana-, tuvo lugar pocas horas después de que Rajoy reveló las medidas extraordinarias que su gobierno presentará al Senado, al amparo del artículo 155 de la Constitución española, para abortar la secesión. 

El objetivo era exigir la liberación de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, respectivamente, que fueron encarcelados en lunes pasado por orden de una jueza de la Audiencia Nacional de España, que los investiga por sedición en relación con el referéndum del 1 de octubre. 

Sin embargo, la amenaza de Rajoy como telón de fondo convirtió el reclamo de los manifestantes en un clamor a favor de la independencia y en rechazo al gobierno central del conservador Partido Popular (PP). ‘Ni un paso atrás”, fue el principal mensaje que lanzaron los manifestantes, que levantaron pancartas con lemas como “Libertad Jordis” o “República ya”

Al finalizar la movilización, la actriz catalana Lloll Bertran leyó un manifiesto que exige que se “ponga punto y final” de forma inmediata a la orden de prisión preventiva de Sánchez y Cuixart. ‘En un Estado del siglo XXI no es aceptable encarcelar y llevar a prisión a dos personas que llaman a la manifestación pacífica”, subrayan los manifestantes independentistas. 

Bertran dijo: “Una vez más hemos salido a la calle como una sociedad activa, no violenta” y remarcó que las entidades secesionistas se comprometieron a “responder de forma coordinada y continuada ante cualquier acción que vulnere los derechos humanos y las libertades fundamentales de Cataluña”.

El presidente Puigdemont fue ovacionado por los manifestantes independentistas, que depositaron en él todas sus esperanzas de alcanzar el sueño de la independencia. 

‘Confió en que hará lo que sea necesario para cumplir con su promesa, y nosotros estaremos detrás del gobierno”, dijo Elena Font, una manifestante de 42 años, que reclama al presidente catalán que “declare la independencia de forma inmediata” para hacer frente a las medidas del Ejecutivo de Rajoy. 

‘No podemos dar ni un paso atrás porque sería regresar ya no a la situación de hace unas semanas, sino a la de hace cuarenta años”, remarcó esta diseñadora gráfica, quien considera que aceptar las medidas de intervención sería volver a la situación de la dictadura franquista. 

‘Con la Declaración Unilateral de Independencia podemos ser más fuertes para afrontar lo que viene”, apuntó en la misma línea Frances Castellano, otro manifestante de 33 años. 

Su amigo Jorge Perez, incluso cree que una vez que se concrete la vía unilateral, los partidos de la izquierda, liderados por la alcaldesa Ada Colau, terminarán sumándose al proyecto de república, porque están entendiendo que “no es posible ese proyecto en España”

‘Estamos ante el peor ataque al autogobierno de Cataluña desde la transición democrática”, afirmó Xavier Domènech, vocero de En Común Podem, la fuerza de Colau. 

La alcaldesa, por su parte, denunció una “involución democrática”, pero dijo que “todavía es evitable” la aplicación del artículo 155, en un nuevo llamado al diálogo. 

Po su parte, el ex presidente Artur Mas, quien lo eligió como sucesor al frente del proceso de secesión, dijo que la intervención del Ejecutivo central en Cataluña es “ilegal e inmoral” porque “se suspendió la autonomía y se le quitó la palabra a los catalanes”

En tanto, el diputado de la CUP Carles Riera aseguró que la “única respuesta posible” para “restablecer” la democracia en Cataluña tras el “golpe de Estado” que, a su juicio, supone la aplicación del 155, es la “proclamación inmediata” de la independencia y de la “república catalana”.

En la misma linea, la diputada Marta Rovira, vocera de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido de Junqueras, abogó por acelerar la construcción de la república para “devolver a los ciudadanos las instituciones y proteger sus derechos”.