Balotaje en Perú: el conteo rápido da un empate técnico pero los primeros resultados oficiales marcan una leve ventaja de Fujimori
La candidata derechista y su rival de izquierda mantienen un empate técnico luego de haberse escrutado más del 80% de las mesas. Ambos candidatos insistieron en la necesidad de aguardar el recuento final.
Este domingo, Perú vivió una de las elecciones presidenciales más reñidas de su historia reciente, con una segunda vuelta que enfrentó a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y a Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú.
Los primeros datos difundidos tras el cierre de los comicios reflejaron un escenario de empate técnico. El conteo rápido de Ipsos otorgó a Sánchez el 50,3% de los votos válidos frente al 49,7% de Fujimori, mientras que la consultora Datum registró una diferencia aún más estrecha. Debido al margen de error de las mediciones, ninguna de las proyecciones permitía anticipar un ganador definitivo.
No obstante, el panorama comenzó a modificarse con el avance del escrutinio oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). A medida que se contabilizaron las actas, Keiko Fujimori tomó la delantera y superó el 51% de los votos, consolidando una ventaja de varios cientos de miles de sufragios cuando el conteo ya había superado el 80% de las mesas procesadas.
Aun así, las autoridades electorales insistieron en que el resultado seguía siendo preliminar y que debían contabilizarse todas las actas antes de proclamar un vencedor.
La distribución geográfica de los votos volvió a mostrar una profunda división política en el país. Fujimori obtuvo sus mejores resultados en Lima y en las principales zonas urbanas de la costa, mientras que Sánchez logró imponerse con claridad en regiones rurales y áreas del interior andino.
Luego de conocerse los primeros resultados, Roberto Sánchez salió al balcón ubicado frente a la Plaza San Martín, en Lima, donde se congregaron miles de simpatizantes. Allí aseguró que la jornada representaba una recuperación de la democracia peruana y afirmó que "hoy venció el Perú de todas las sangres". Más tarde moderó el tono y pidió serenidad mientras avanzaba el recuento oficial de votos.
Por su parte, Keiko Fujimori evitó proclamarse ganadora pese a la ventaja que mostraba el escrutinio oficial. "Hasta el momento, no hay ningún ganador, serán días largos", expresó.
En esa línea, pidió a los fiscales de su partido continuar supervisando cada mesa y remarcó que respetará el veredicto de las autoridades electorales una vez finalizado el conteo. La dirigente también convocó a la calma y señaló que la diferencia entre ambos postulantes obligaba a esperar el resultado final con prudencia.
"El resultado oficial se producirá después de que se contabilicen el 100% de las actas. Quiero agradecer a los peruanos que votaron y no votaron por mí (...), a todas las fuerzas democráticas que han demostrado su valentía y patriotismo, poniendo los intereses de nuestro país primero, más allá de las diferencias", destacó.
La elección se desarrolló además en un contexto de fuerte desgaste institucional. Perú llega a este proceso después de una década marcada por la inestabilidad política, con una sucesión de presidentes, crisis institucionales y crecientes niveles de desconfianza ciudadana hacia la dirigencia tradicional.

