Crisis económica en Alemania: preocupación tras el Informe del Consejo de Expertos
El canciller Friedrich Merz recibió un duro diagnóstico del órgano asesor. El impacto de la guerra con Irán y los problemas estructurales hunden las metas del Gobierno.
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, mantuvo un encuentro clave con el Consejo de Expertos para la Evaluación del Desarrollo Económico General, cuyos integrantes advirtieron sobre un escenario de estancamiento de la actividad para los próximos meses.
De acuerdo con el informe de primavera presentado por los catedráticos, el dato central de las proyecciones macroeconómicas indica que el Producto Interno Bruto (PIB) germano crecerá apenas un 0,5 por ciento durante 2026, mientras que la tasa de inflación escalará hasta el 3 por ciento.
Las cifras contradicen las promesas de reactivación formuladas por el mandatario democristiano al asumir su cargo.
Frustración industrial y el impacto del conflicto energético
Las principales cámaras corporativas, entre ellas la Federación de la Industria Alemana, expresaron su descontento con la gestión oficial y alertaron que la competitividad se encuentra bajo una presión inédita desde la posguerra.
La falta de dinamismo local contrasta con la evolución del comercio internacional, que sostendrá un avance del 2,25 por ciento general.
"Los aranceles y la crisis energética afectan especialmente a la economía alemana como exportador neto de bienes e importador neto de energía fósil", explicó el economista austríaco Gabriel Felbermayr, flamante incorporación del Consejo.
Las expectativas de reactivación que se proyectaban para este año quedaron anuladas tras el estallido de la guerra con Irán, conflicto que encareció el combustible para calefacción en un 40 por ciento y disparó las tarifas de electricidad en el corazón de Europa.
El debate por las reformas previsionales y el gasto público
El freno de la actividad económica agravó las deficiencias del sistema de previsión social en un contexto de rápido envejecimiento demográfico.
La presidenta del órgano consultivo, Monika Schnitzer, remarcó que se necesitan cambios estructurales urgentes: "Hay que abordar reformas que realmente impliquen sacrificios", sugiriendo que las generaciones mayores asuman una mayor participación en el financiamiento de la salud.
Estas alternativas generaron divisiones internas entre los especialistas. El profesor de socioeconomía Achim Truger consideró que las iniciativas orientadas al sector pasivo son "bastante radicales" y advirtió sobre sus duras consecuencias sociales.
Por su parte, la economista Veronika Grimm recomendó una reconfiguración productiva urgente, señalando que "hay que lograr que las empresas no inviertan tanto en la industria automovilística, sino en sectores de alta tecnología y salud".

