CRUCES

El Vaticano advierte con la excomunión a un grupo tradicionalista

La Fraternidad San Pío X planea ordenar obispos sin aval del Papa, un acto calificado como cismático por la máxima autoridad doctrinal.

El Vaticano lanzó una severa advertencia a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ante su plan de ordenar cuatro nuevos obispos el próximo 1° de julio sin autorización pontificia. 

El cardenal Víctor Manuel Fernández, máxima autoridad doctrinal de la Santa Sede, calificó la iniciativa como un acto cismático que conlleva la excomunión establecida por el derecho de la Iglesia

Según el organismo, esta acción representa la ruptura formal más grave con la institución desde el año 1988.

El origen del conflicto teológico

La organización, fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, mantiene una histórica oposición a las reformas del Concilio Vaticano II

Los seguidores de este movimiento rechazan la modernización de la liturgia y la apertura al diálogo interreligioso, argumentando que se debe retornar a las tradiciones previas a los años sesenta, como la misa en latín.

Ante la inminencia de las consagraciones, el cardenal Fernández señaló que la adhesión formal a este movimiento "constituye una grave ofensa a Dios" y advirtió sobre las consecuencias legales internas. 

Por su parte, el papa León XIV "continúa rezando" para que los líderes del grupo den marcha atrás con su decisión.

Ruptura del diálogo y mandato pontificio

De acuerdo con el derecho canónico, solo el sumo pontífice tiene la potestad de autorizar el nombramiento de obispos. 

No obstante, los dirigentes de la Fraternidad, encabezados por el italiano Davide Pagliarani, sostienen que las ordenaciones responden a una "necesidad espiritual" de sus fieles para garantizar la continuidad de su ministerio.

A pesar de que el Vaticano intentó frenar la medida mediante una propuesta de diálogo teológico a cambio de suspender las consagraciones, los lefebvristas rechazaron la oferta. 

La postura oficial de la Santa Sede es tajante: cualquier ordenación sin el denominado "mandato pontificio" se considera ilegítima y provoca la expulsión automática de la comunidad eclesial tanto para quien consagra como para quien es consagrado.

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