ARMAMENTO

Estados Unidos despliega sistemas inteligentes de interceptación en Medio Oriente

El Pentágono moviliza la tecnología que frenó a los drones rusos en Ucrania para neutralizar la amenaza aérea iraní. El dispositivo utiliza inteligencia artificial para operar en entornos de interferencia electrónica.

La Casa Blanca decidió trasladar a Oriente Medio una solución tecnológica probada en el frente ucraniano. 

Se trata de sistemas especializados en la anulación de vehículos no tripulados, diseñados para robustecer el blindaje estadounidense ante el incremento de ofensivas con armamento de origen iraní.

Dos representantes gubernamentales confirmaron este viernes que el despliegue responde a una vulnerabilidad táctica en la región. 

Si bien las fuerzas norteamericanas cuentan con los conocidos misiles Patriot y el sistema THAAD para interceptar proyectiles de gran envergadura, la disponibilidad de defensas específicas contra drones pequeños es actualmente escasa.

Uno de los funcionarios de defensa, quien solicitó resguardar su identidad para exponer detalles militares sensibles, advirtió que hoy existe un número limitado de protecciones eficaces contra esta amenaza en dicha zona geográfica.

Merops: El cazador de bajo costo

La pieza central de esta estrategia es el sistema Merops, un dispositivo compacto que se transporta en la caja de una camioneta de tamaño medio. Su funcionamiento consiste en lanzar aeronaves autónomas que impactan directamente contra los drones enemigos para destruirlos.

Este equipo destaca por su autonomía técnica: emplea inteligencia artificial para mantener el rumbo y cumplir su objetivo incluso cuando los atacantes logran interferir las señales de satélite o las comunicaciones electrónicas.

Ventaja táctica y financiera

La detección de drones representa un desafío crítico para las defensas convencionales. 

Los radares diseñados para rastrear misiles supersónicos suelen ignorar estos dispositivos o confundirlos con aves y avionetas debido a su baja velocidad y tamaño. El Merops, en cambio, fue fabricado específicamente para localizarlos y derribarlos con precisión.

Además de la eficacia operativa, el factor económico resulta determinante. 

La implementación de esta tecnología evita el gasto desproporcionado de disparar misiles valuados en cientos de miles de dólares para neutralizar unidades enemigas que tienen un costo de fabricación inferior a los 50.000 dólares.

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