Europa a Donald Trump: "Su guerra no tiene nada que ver con la OTAN"
El Reino Unido y Alemania descartan un despliegue militar de la Alianza Atlántica ante el bloqueo marítimo en Medio Oriente. Buscan restablecer la navegación comercial sin ser arrastrados a una escalada bélica directa.
El bloque europeo marcó una postura de distancia frente a las exigencias de Donald Trump.
Ante el pedido del presidente estadounidense para que la OTAN y China intervengan en el desbloqueo del Estrecho de Ormuz, los principales referentes continentales aclararon que el mandato de la alianza no cubre las hostilidades actuales.
Desde Berlín, el portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, fue tajante al separar los intereses de la organización del enfrentamiento que mantienen Israel y Estados Unidos contra Irán: "La OTAN es una alianza para la defensa del territorio" de sus integrantes y, bajo el escenario actual, "no existe el mandato para desplegar a la OTAN".
El plan británico por la libertad de navegación
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, confirmó que Londres diseña una estrategia conjunta con sus socios europeos para normalizar el tránsito por esta vía marítima clave para el crudo global. No obstante, advirtió que su país "no se dejará arrastrar a una guerra más amplia".
Starmer enfatizó que el objetivo es aliviar la presión sobre los mercados y el bolsillo de los ciudadanos: "Estamos trabajando con todos nuestros aliados, incluidos nuestros socios europeos, para elaborar un plan colectivo viable que pueda restablecer la libertad de navegación en la región lo antes posible y aliviar los impactos económicos".
El mandatario británico insistió en la urgencia de frenar las hostilidades: "Quiero que esta guerra termine cuanto antes, porque cuanto más se prolongue, más peligrosa se vuelve la situación y peor es para el coste de vida".
Asimismo, reconoció que garantizar la estabilidad del mercado petrolero "no es una tarea sencilla".
Diplomacia frente a despliegue militar
Alemania reforzó su negativa a una incursión armada. El ministro de Defensa germano, Boris Pistorius, descartó "ninguna participación militar", aunque se comprometió a buscar soluciones políticas para el tránsito en Ormuz.
El funcionario lanzó además un dardo hacia Washington al recordar que "esta guerra empezó sin ninguna consulta previa".
Por su parte, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, admitió el interés continental por el paso estratégico: "Nos interesa mantener abierto el estrecho de Ormuz, y por eso estamos debatiendo qué podemos hacer al respecto desde el lado europeo".
Pese a la presión, la mayoría de los ministros europeos optaron por la cautela, dilatando cualquier cambio en el mandato de la misión actual que hoy cuenta con tres buques patrulleros en la zona.

