PREOCUPACIÓN

La capitana del seleccionado iraní desiste del asilo y regresa a Teherán bajo sospechas de coacción

Zahra Ghanbari es la quinta integrante de la delegación que revierte su decisión de refugiarse en Australia. Organismos de derechos humanos advierten sobre intimidaciones a parientes y embargos de patrimonio por parte del Gobierno.

La crisis que rodea al equipo nacional femenino de Irán sumó un nuevo capítulo este domingo. Zahra Ghanbari, figura central y capitana del conjunto que disputó la Copa de Asia, dio marcha atrás con su pedido de protección internacional.  Todos los detalles del conflicto en medio oriente.

Según reportó la agencia oficial IRNA, la futbolista partirá en breve desde Malasia con destino a su tierra natal.

Con esta determinación, ya son cinco las personas de la comitiva -cuatro jugadoras y un asistente técnico- que optaron por retornar tras haber buscado inicialmente el exilio.

El grupo había arribado a Malasia en una escala previa a su vuelta definitiva a la República Islámica.

Denuncias de extorsión estatal

El giro en la postura de las deportistas ocurre en medio de graves acusaciones contra el gobierno iraní. 

Diversas entidades defensoras de derechos humanos señalan que las autoridades emplean tácticas de hostigamiento para evitar deserciones.

Estas maniobras incluirían advertencias de represalias contra sus seres queridos en Irán y la amenaza de incautar las propiedades de las atletas si deciden no regresar.

Originalmente, siete miembros de la delegación solicitaron asilo en Australia. La situación se tensó luego de que las jugadoras fueran tildadas de "traidoras" en su país por negarse a entonar el himno nacional durante el torneo. 

Ante este escenario, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, había destacado la determinación de las mujeres y aseguró que Australia las acogería con hospitalidad.

El conflicto del himno y el Mundial 2026

La controversia estalló cuando el equipo permaneció callado durante los acordes oficiales antes de un encuentro, un acto interpretado como una protesta abierta contra el régimen. 

La reacción en Teherán fue inmediata: un conductor de la televisión pública las describió como "traidoras en tiempos de guerra". Pese a que en los compromisos siguientes las futbolistas volvieron a cantar la oda a la República Islámica, activistas alertan que las represalias podrían ser inevitables.

Por otro lado, la federación iraní sostiene una versión opuesta y acusa a las autoridades de Australia de haber retenido a las jugadoras contra su voluntad para forzarlas a romper vínculos con su patria.

En este clima de inestabilidad y conflicto bélico, el futuro del fútbol iraní es incierto. 

El titular de la federación, Mehdi Taj, manifestó sus dudas respecto a si el seleccionado masculino competirá en la Copa del Mundo 2026 que se desarrollará en Norteamérica a mediados de este año.

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