DOLOR

Murió Noelia Castillo: así fueron los últimos minutos de vida de la joven que pidió la eutanasia

Tenía 25 años y padecía una lesión medular irreversible desde 2022. Su padre judicializó el proceso con el apoyo de Abogados Cristianos, pero la Justicia avaló su decisión.

Noelia Castillo, la joven catalana de 25 años que solicitó la eutanasia tras quedar parapléjica después de una agresión sexual múltiple, murió este jueves en la residencia sociosanitaria Sant Camil, en España, cumpliendo su voluntad hasta el último momento.

El procedimiento, amparado por la Ley de Eutanasia española, duró entre 15 y 30 minutos e incluyó sedación progresiva con tres fármacos administrados por vía intravenosa. Sus familiares estuvieron presentes en la residencia, pero no en el cuarto: fue decisión expresa de Castillo morir en privado.

Fragmento de la entrevista de la joven un día antes de morir.
Fragmento de la entrevista de la joven un día antes de morir.

"Quiero irme en paz y dejar de sufrir", había dicho en una entrevista horas antes de morir. Un día antes había agregado: "No puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza".

El largo camino hasta la muerte

En 2022, tras sufrir una agresión sexual múltiple, Castillo intentó quitarse la vida. La caída le provocó una lesión medular irreversible, con dolores físicos permanentes y sufrimiento psíquico crónico. Describía dificultades para dormir, comer y realizar cualquier actividad cotidiana.

Con ese cuadro clínico, solicitó la eutanasia. En julio de 2024, la comisión evaluadora la aprobó por unanimidad al confirmar que su condición era irreversible y su sufrimiento, insostenible.

La batalla judicial que demoró 600 días

Su padre, con el respaldo de Abogados Cristianos, judicializó el proceso. Un juzgado suspendió inicialmente el procedimiento, pero las instancias superiores rechazaron los recursos y avalaron la legalidad del proceso.

En total, la resolución demoró más de 600 días desde la solicitud original. Finalmente, la Justicia dejó la decisión en manos de Castillo, quien ratificó su voluntad hasta el final.

El protocolo se inició con Midazolam para reducir el nivel de conciencia, seguido de Propofol para inducir el coma profundo. Confirmado el estado adecuado, se aplicó un bloqueante neuromuscular. Las fuentes sanitarias confirmaron su fallecimiento esa misma tarde.

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