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¡Tres horitas! La NASA probará el X-59 para conectar Nueva York y Londres en tiempo récord

El avión experimental diseñado para reducir el impacto acústico de los vuelos supersónicos realizará su primer vuelo de prueba este mes.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) programó para junio de 2026 el primer vuelo del X-59 QueSST, un avión experimental diseñado para superar la velocidad del sonido sin generar el fuerte estruendo que limitó los vuelos supersónicos comerciales en el pasado. 

El proyecto, desarrollado en colaboración con Lockheed Martin, busca demostrar la viabilidad de reducir el impacto acústico sobre las ciudades, lo que permitiría abrir rutas capaces de conectar Nueva York y Londres en aproximadamente tres horas, menos de la mitad del tiempo actual.

Tecnología para mitigar el "boom sónico"

El desarrollo forma parte del programa Low-Boom Flight Demonstration de la NASA, el cual aspira a reemplazar la potente onda de choque tradicional por un sonido de baja intensidad, similar al cierre de la puerta de un automóvil o a un trueno lejano, estimado en 75 decibeles.

Para lograrlo, la aeronave cuenta con una longitud de 30 metros y una nariz alargada que ocupa un tercio del fuselaje, estructura que evita la combinación de las ondas de choque.

A nivel técnico, operará a 16.800 metros de altura con velocidades de hasta Mach 1,4 (unos 1.488 kilómetros por hora), impulsado por un motor General Electric F414-GE-100

Debido a la falta de ventana frontal por el diseño de la nariz, se incorporó el Sistema de Visión Externa (XVS), que transmite imágenes en tiempo real mediante cámaras de alta definición 4K.

El objetivo de la NASA: volver a los vuelos supersónicos comerciales

El vuelo de este mes iniciará una etapa de pruebas que continuará en 2027 con ensayos sobre diversas ciudades de Estados Unidos para medir la reacción de los habitantes. 

Los datos recopilados se presentarán ante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Administración Federal de Aviación (FAA) con el fin de modificar las normas vigentes que prohíben estos vuelos sobre áreas pobladas. 

La iniciativa busca retomar el camino del histórico Concorde, retirado en 2003, pero con una tecnología adaptada a la convivencia urbana.

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