MALA SUERTE

Ganaron la Quiniela, pero no disfrutaron "ni un peso" por razones terribles y todo terminó de la peor manera

Una pareja se llevó una enorme suma de dinero en la Lotería, pero diferentes desgracias le impidió disfrutar de la fortuna que obtuvieron casi “milagrosamente”.

Muchos apostadores sueñan con ganar la Lotería o la Quiniela, esperando que ese premio les dé el cambio de vida que tanto desean. Si bien algunos logran cumplir ese sueño, otros no tienen la misma suerte, como le ocurrió a una pareja que ganó una gran fortuna, pero no pudo disfrutar del premio y terminó con un trágico final.

Ganar la lotería fue una absoluta sorpresa para Jean Davis y su esposo Brian, ambos de 82 años. La pareja conoció la noticia de su fortuna en diciembre de 2018, pero lo que parecía ser un giro positivo en sus vidas se transformó en una serie de tragedias.

La historia comenzó cuando, con la intención de probar suerte, decidieron registrar un boleto para el sorteo de Navidad en la Lotería del Código Postal. Su nieto los ayudó a realizar la inscripción online, pero cometió un error: en lugar de hacer un solo clic, presionó dos veces el botón, lo que duplicó el costo de la participación. 

A pesar de la equivocación, la pareja decidió no cancelar la inscripción, lo que, sin saberlo, les traería una gran fortuna. Dos meses después, Jean y Brian recibieron un correo electrónico notificándoles que habían ganado. Ese fue el comienzo de una nueva etapa en sus vidas… aunque de corta duración.

La pareja ganó una fortuna en la Quiniela, pero vivió un cruel destino (Imagen ilustrativa).
La pareja ganó una fortuna en la Quiniela, pero vivió un cruel destino (Imagen ilustrativa).

Todo fue cuesta abajo a partir de ese día. Lo que debería haber sido un momento feliz en sus vidas definitivamente no lo fue”, contó Gillian, hija de la pareja, en diálogo con el medio MailOnline.

La alegría por el premio de la Quiniela se convirtió en una tragedia familiar

Al principio, la noticia de su victoria fue recibida con gran entusiasmo por toda la familia. Según contó su hija, Jean y Brian nunca habían tenido la suerte de ganar algo importante, por lo que el anuncio los sorprendió y llenó de felicidad.

Lo que parecía ser un golpe de suerte se volvió aún más impactante cuando el equipo de la lotería se presentó en su casa para explicarles la magnitud de su premio. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que el error de su nieto había tenido muy buenas consecuencias: al haber registrado dos veces el boleto, no solo habían ganado 36.000 euros, sino que su premio se duplicó a 72.000 euros.

La pareja, que había soñado con mejorar su calidad de vida, decidió invertir parte del dinero en modificar su hogar, adaptando su bungalow para una mayor comodidad.

Sin embargo, esta felicidad fue efímera, ya que, poco tiempo después, Brian comenzó a sufrir un deterioro cognitivo que afectó a toda la familia. La situación empeoró aún más cuando uno de sus hijos fue diagnosticado con cáncer de garganta, lo que desbarató por completo los planes y sueños de la pareja.

Enfermedades, abusos y la muerte de los ganadores de la lotería

La familia se vio sumida en una espiral de sufrimiento. El hijo de 52 años, cuya salud se deterioró muy rápido debido al cáncer, finalmente falleció, un golpe devastador para el matrimonio. La tristeza se apoderó de sus vidas y, poco después, Brian fue trasladado a una residencia de mayores, esperando recibir los cuidados que tanto necesitaba.

Pero, lo que deberían haber sido días de descanso y atención, se convirtieron en años de maltratos. “Lo único que puedo decir ahora es que ningún ser humano debería haber sufrido como lo hizo mi padre”, denunció uno de los hijos de la pareja.

Tras ganar la Quiniela, la familia padeció la enfermedad de un hijo y la del hombre mayor (Imagen ilustrativa).
Tras ganar la Quiniela, la familia padeció la enfermedad de un hijo y la del hombre mayor (Imagen ilustrativa).

Poco después, Jean, la esposa de Brian, falleció. Sucedió el 5 de junio. Solo unos meses más tarde, él también murió, el 1 de noviembre. Ninguno de los dos pudo disfrutar de los 72.000 euros que el destino les había dado, con la esperanza de mejorar su calidad de vida. 

Así, lo que comenzó como una oportunidad para cambiar su realidad terminó convirtiéndose en una serie de infortunios para la pareja y para toda la familia.

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