Ganaron la Quiniela, pero varias desgracias los dejaron en la ruina absoluta: "Estamos peor que antes"
Luego de hacer realidad el sueño de ganar la lotería y convertirse en multimillonarios, Roger y Lara Griffiths vivieron una pesadilla al perderlo todo por una serie de hechos desafortunados.
Lo que comenzó como un sueño hecho realidad se convirtió en una auténtica pesadilla. Una pareja que ganó la quiniela y se volvió multimillonaria rápidamente, vio cómo su vida cambiaba por completo, pero no de la forma que esperaban. Lejos de disfrutar de su nueva fortuna, una seguidilla de tragedias los arrastró hasta quedar en la ruina absoluta.
Este tipo de historias, que se han repetido en varios rincones del mundo, expone el lado oscuro de ganar grandes sumas de dinero en los juegos de azar. Este fue el caso de Roger y Lara Griffiths, una joven pareja británica que, tras obtener un premio millonario al ganar la lotería, empezaron a experimentar todo tipo de problemas: desde decisiones equivocadas, inversiones fallidas, hasta la mala administración de sus recursos, lo que los llevó a perderlo todo en pocos años.
Ganaron una fortuna en la quiniela, pero perdieron todo luego de una seguidilla de tragediasEn octubre de 2005, Roger y Lara Griffiths, dos jóvenes oriundos de Gran Bretaña, ganaron un premio en la Lotería Nacional de 1,8 millones de libras (el equivalente a $2.279.910.958,20 pesos argentinos). Ahora, 19 años después, no tienen nada.
"Ganar la lotería no es tan bueno como parece. La mayoría de las personas terminan peor de alguna manera u otra, y nadie simpatiza contigo porque ganaste el dinero en lugar de ganarlo. Ni siquiera he vuelto al punto de partida, estoy mucho peor que antes de la victoria", señaló Lara Griffiths en una entrevista con el medio británico The Sun.
Según detalla el medio citado, las malas inversiones y los negocios, así como la mala suerte, hicieron que su fortuna se esfumara. Primero se gastaron 800.000 libras (o sea unos $1.013.287.454,40 millones de pesos) en una mansión en Yorkshire. Y tras ello, llegaron las vacaciones en hoteles de cinco estrellas en Dubái, Mónaco o Nueva York, el Porsche descapotable que se compró Roger, el Lexus 4x4 de Lara o el colegio de 12.000 euros al año para sus dos hijas. Pero eso no fue todo: ella gastó otra fortuna en joyas, ropa, muebles y bolsos de diseñador, mientras que Roger se hizo con una colección de trajes, blanqueamiento dental e inyecciones de bótox. "No teníamos idea de cómo administrar una cantidad tan grande de dinero", afirmó Lara.
El dinero que habían ganado en la lotería no fue lo único que empezó a agotarse, ya que la pareja también se terminó por desgastar cuando Lara sorprendió a Roger cometiendo una infidelidad. Al parecer, Roger comenzó a gastar grandes sumas de dinero en mantener una relación paralela con una aspirante a cantante. También, invirtió en un salón de belleza que resultó ser un fracaso financiero.
Finalmente, en el año 2010 ocurrió lo inevitable, terminaron arruinados. El detonante fue el incendio de la mansión y no disponer de un seguro que cubriera el siniestro. Poco después, al descubrir la infidelidad de Roger, se separaron y viven con presupuestos mucho más modestos que en su época dorada.
"El nuestro es realmente un cuento con moraleja. Ambos somos personas bien educadas que trabajaron arduamente para que nuestros negocios fueran un éxito. Si esto nos puede pasar a nosotros, le puede pasar a cualquiera", señaló Lara.
La historia de esta pareja es una advertencia para quienes creen que ganar la lotería garantiza una vida libre de preocupaciones. Lejos de eso, muchas veces trae consigo un conjunto de desafíos que pocos pueden manejar.

