Ganó la lotería, quiso contarle a su familia por teléfono y casi muere de un infarto
Tras varios años de juego, el destino le regaló una inmensa fortuna. Sin embargo, su corazón casi le juega una mala pasada y termina en el "más allá".
Nadie sabe cómo puede reaccionar ante las malas noticias y mucho menos con las buenas. De hecho, mientras hay personas que se largan a llorar y no dudan en demostrar todas sus emociones, otras quedan completamente paralizadas e incluso no pueden emitir ningún tipo de sentimiento ante la sorpresa. Sin embargo, gracias a la masividad de internet, siempre se encuentran historias que dejan en claro que todo puede pensar cuando se trata de dinero y lotería.
Recientemente, se conoció que una mujer casi se muere de un infarto cuando se enteró que, tras haber apostado por muchos años, se había ganado el importante pozo acumulado de la quiniela local. Como si todo lo sucedido fuera poco, la afortunada aseguró que solo recuerda que se largó a llorar e intento llamar a su familia, pero nunca logró marcar el número correcto y se quedó sin conciencia por unos segundos.
Los millones que casi la matan
Como cada viernes, Laura Bolch, una mujer de edad media que es gerente de un restaurante de la ciudad de Maiden, estado de Carolina del Norte, Estados Unidos, hizo una breve parada en la agencia de lotería ubicada en la estación de servicio, donde carga combustible a su auto, y compró un ticket de "Black Titanium", un clásico juego de azar.
Pese a haber apostado en un montón de oportunidades y no recibir buenas noticias, ya que, según la entidad de quinielas estadounidenses, las probabilidades de ganar este premio eran de 1 en 744,433, ella continuaba manteniendo la esperanza de que un día se volvería millonaria para poder pagar todas las deudas adquiridas en los últimos años e incluso tendría la oportunidad de darse esos gustitos que siempre había anhelado, por eso cuando la suerte se volteó a su favor no lo pudo creer.
Tras raspar las casillas del boleto, Bolch descubrió que se llevó el asombroso premio que superaba los 100 mil dólares, lo cual representaba el segundo pozo acumulado más alto del juego de raspaditas, que cuesta solamente 30 dólares. La cifra la dejó tan anonada que tardó unos segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo se desencadenó una lluvia de emociones que no pudo controlar.
Intento llamar a su padre y a su esposo, sin embargo, no pudo marcar los números correctos y las llamadas fueron rechazadas por el propio sistema móvil. Acto seguido, sin poder dejar de llorar y gritar mientras les compartía la feliz noticia a personas completamente desconocidas que se encontraban en la estación de servicio, se desvaneció y perdió la conciencia.
Algunos días después, cuando la mujer se dirigió a cobrar su premio en la sede central de juegos de azar en Raleigh, aseguró: "Casi me da un infarto", y confirmó que no recuerda con exactitud que fue lo que sucedió, pero destacó que su vida ha cambiado drásticamente no solo porque ahora tiene plata, sino que también tuvo que darle un giro a su vida para cuidar mejor de su salud.
Después de pagar los impuestos requeridos por la quiniela local, la afortunada se llevó a casa el importante pozo acumulado, él cuál usará para pagar el préstamo que adquirió para comprar su auto. En tanto, el resto del dinero, lo destinara para viajar con su familia, quien la acompañó durante la recuperación de su estado físico, y comprar algunos "lujos" que siempre había querido.

