Ganó millones en la Quiniela y sufrió un infarto: ¿Qué pasó con el dinero?
Un apostador ganó una fortuna en la Lotería, pero apenas había llegado a disfrutar el premio cuando tuvo un problema de salud. Conocé su increíble historia.
El deseo de ganar la Quiniela y tener una vida libre de problemas es el de muchas personas, como le ocurrió a este apostador que se llevó millones, aunque por un episodio dramático la plata ocupó un segundo lugar en importancia.
Este apostador del sur de San José, en Costa Rica, ganó una fortuna en la Lotería de Navidad en 2010. Con solo 34 años y un premio millonario, pasó de vivir una vida ajustada a experimentar la abundancia, un cambio que, aunque prometía felicidad, pronto desencadenó una serie de eventos inesperados que lo pusieron al borde de la muerte.
Ganó una fortuna en la Quiniela y tuvo un infartoHasta aquel día, la vida de este jugador costarricense iba normal, pero con grandes ajustes en su economía doméstica y una rutina muy habitual: de la casa al trabajo y de su trabajo al hogar. La suerte le sonrió cuando la empresa para la que trabajaba le regaló un entero de lotería como reconocimiento por su desempeño, boleto que resultaría ser ganador del Gordo Navideño con el número 41.
Con el premio en mano, que en la actualidad sería de 1.990.000 dólares, su vida cambió de inmediato. Ahora podía invitar a su hija a restaurantes finos y pedir postres sin preocuparse por la cuenta, comprar ropa de marca y dejar atrás su antigua casa infestada de ratones y cucarachas para mudarse a un exclusivo condominio.
Sin embargo, junto con el lujo, llegaron nuevas presiones: familiares, amigos y hasta desconocidos comenzaron a llamarlo insistentemente para pedirle dinero o proponerle negocios, generándole un estrés inédito.
La presión no tardó en afectar su salud. Apenas cuatro meses después de volverse millonario, sufrió un infarto debido al nivel extremo de ansiedad y miedo que vivía. "Estaba amenazado por tipos que querían quitarme la plata. El teléfono no paraba de sonar", contó en diálogo con la prensa.
Con el tiempo, decidió poner límites, pero el costo emocional fue altísimo. Muchos familiares y amigos se alejaron al no obtener de él la ayuda económica que esperaban. "Sentía una soledad terrible y espantosa", confesó. La fortuna que alguna vez representó esperanza y libertad terminó aislándolo, enseñándole, a un precio muy alto, que no todo lo que reluce es oro.
Hoy en día vive tranquilo, sin presiones, ya que pasó más de una década. Sin embargo, aprendió que el dinero no trae la felicidad exactamente, aunque sí se dio sus gustos con la plata obtenida, sobre todo remodelar su casa. Además, se alejó de muchas personas “tóxicas” que solo le pedían dinero y empezó una nueva vida lejos de todos.

