Ganó millones en la lotería, pero se cansó de que la familia le pidiera plata y tomó una drástica decisión
Se llevó uno de los pozos acumulados más grande de la historia de la Quiniela. Sin embargo, la codicia desencadenó una serie de conflictos que terminaron de la peor manera.
Ganar la lotería es uno de los mayores sueños de una gran parte de la sociedad del mundo, ya que el pozo acumulado puede ayudar a cambiar drásticamente la vida, aunque también es capaz de atraer muchas complicaciones porque es sabido que la "guita" puede ser un problema muy serio en el ámbito familiar.
De hecho, los especialistas en juegos de azar y los mismos agencieros de las quinielas aconsejan mantener al margen a la familia de las finanzas, los negocios y hasta de las ganancias obtenidas a través de este tipo de sorteos porque no solo se despierta la codicia, sino que también puede generar desconfianza y malos entendidos que culminan con el fin del amor.
Corría el año 2012 cuando a una mujer británica llamada Gillian Bayford cambió su rutina por completo, luego de que, inesperadamente, obtuviera un premio mega millonario de lotería. Sin embargo, a más de una década de este sorprendente acontecimiento, la protagonista volvió a ser noticia a raíz de que se quedara "sin familia" porque se cansó de darles plata.
Todo se inició en 2012 cuando Adrian y Gillian Bayford se presentaron ante el centro de loterías de Reino Unido para cobrar el ticket que había comprado la mujer, el cual se había quedado con el premio mayor de 148 millones de libras esterlinas, es decir, 203 millones de dólares o 72 billones de pesos argentinos.
Tras recibir el depósito mega millonario, parecía la vida de la pareja estaba "encaminada", pero las primeras discusiones tuvieron lugar cuando ella ayudó a su padre y hermano, quienes, en conjunto, tenían una deuda de unos 800 mil dólares. Pese a las quejas del marido, liquidó el endeudamiento de sus seres queridos y les compartió un considerado número de lo obtenido para comprar una casa en el este de Escocia.
Las peleas escalaron a tal grado que un año después, en 2013, la "feliz" pareja, que había cautivado a miles de personas con su historia de trabajo y superación, se separaron tras 9 años de matrimonio. Según aseguraron ambos, los problemas derivaron de las grandes presiones que conlleva el manejar un premio tan grande, pero también él se cansó de darle plata a la familia de su mujer.
Tras dividir los millones de dólares en el divorcio, Gillian compró 5 autos de lujos para sus seres queridos y colaboró con un negocio de juegos infantiles que querían instalar en la localidad donde vivían. Asimismo, al mes de entregarle la ayuda a sus padres, le dio plata a su hermano para que pudiera construir su casa en un excéntrico barrio que está valorado en casi 400 mil dólares.
A más de una década de ganar la lotería, la mujer confirmó que pesar de su generosa donación y de rescatarlos de sus grandes deudas, ya no se hablan porque su padre intentó tomar el control de sus ahorros bancarios sin que ella supiera y declararon, públicamente, que su hija les daba vergüenza.
"Puedo mantener la cabeza en alto porque sé que los he sacado de una situación", confirmó la ganadora de la lotería y aseveró: "Ellos (mi familia) han perdido contacto con su lugar de origen. Están restregándole las narices a la gente mostrando su dinero en efectivo, lo que creo que es francamente desagradable".

