Ganó millones en la lotería, se los gastó en "joda", trabajó de stripper para sobrevivir y tuvo un triste final
Vivian Nicholson había ganado un suculento premio en la lotería de Gran Bretaña, pero derrochó todo el dinero en fiestas, ropa y autos, y otras malas decisiones la hicieron terminar de la peor manera.
Existen varias historias de personas que ganaron un pozo de lotería o quiniela, pero que en vez de mejorar su calidad de vida fue todo lo contrario, uno de esos caso fue el de la ganadora más famosa de quiniela en Gran Bretaña, Vivian Nicholson, cuya fama llegó no tanto por la fabulosa cuantía del premio, sino por cómo afrontó su suerte que la llevó a despilfarrarlo todo y protagonizar una vida de infierno.
Keith y Viv Nicholson eran un tradicional matrimonio de clase trabajadora del norte de Inglaterra. Jamás habían tomado un avión ni probado el champagne y cada uno ganaba apenas siete libras a la semana. Todo cambió en 1961 cuando Keith fue el acertante en una quiniela, que le reportó más de 152.000 libras (hoy serían más de seis millones de euros).
A diferencia de otros que prefieren mantener el anonimato, los Nicholson publicitaron rápidamente su suerte. Cuando a Viv le preguntaron qué haría con tanto dinero, fue tajante: "Gastar, gastar, gastar". Su desprejuiciada sinceridad se convirtió en el eslogan que marcaría el resto de su vida, aunque lo de gastar se acabaría rápido.
Es cierto que los tres años siguientes fueron una locura consumista de ropa, Cadillacs y casas en la que dilapidaron la mitad de su fortuna. Su hijo Howard recordaba que él y sus dos hermanos tuvieron una infancia caótica. Regresaban del internado para constatar que su casa era una gran fiesta día y noche.
Desamor y mala fortunaPero en 1965 Keith Nicholson murió en un accidente de coche. El premio estaba a su nombre y el Estado tomó su parte de la herencia y Viv tuvo que declararse en quiebra para frenar el aluvión de impuestos. Pudo salvar parte del patrimonio, pero únicamente para perderlo en los siguientes años en unas malas inversiones.
Su vida sentimental tampoco fue mejor ya que se casó otras tres veces con hombres que parecían tener otros intereses que su amor. El primero de ellos la maltrató y apenas estuvieron casados unas semanas y tras el segundo, empezó otra batalla con el alcohol y la depresión.
Intentó empezar una nueva vida en Malta pero al poco de llegar se enfrentó con un policía y fue expulsada del país, mientras los tabloides británicos volvían a sacar tajada de la historia. Tocó fondo el día que le pagaron por hacer un número en un club de strip-tease, en el que cantaba la canción Big spender (el gran derrochador). En 1984, el grupo The Smiths le pidió permiso para utilizar su imagen en la carátula de su single "Heaven knows I'm miserable now" (El cielo sabe que ahora soy una desgraciada).
Luego llegó la calma ya que se puso a trabajar en una perfumería. En 1976 había escrito su autobiografía que, cómo no, se titulaba "Gastar, gastar, gastar", y en 1999 se convirtió en un musical homónimo de cierto éxito en Londres.
Hace unos años un ictus le provocó una demencia, por lo que olvidó quién fue y en qué gastó su vida y murió en abril de 2015 con 79 años.

